El país de las maravillas

Una ciudad pasada por agua

Las terquedades me hartan, incluyendo las mías, y en los últimos tiempos he presenciado dos un tanto bobas que ya me tienen hasta el gorro, así que resumiré lo que alcance, y ya dejaré a mis dos lectores en paz con el tema del agua.

Porque el tema de ambas necedades se vincula con el líquido. La primera es la insistencia machacona en pegarles a gobernantes porque la ciudad está hecha un caos por tanto bache. Bueno, sí, está horrible la ciudad con tanto agujero, pero todo el moler ha sido durante esta temporada que ha sido atípicamente húmeda. Literalmente no ha habido tiempo para reparar los cráteres sin que regrese Tláloc.

Una solución sería poner concreto hidráulico. Es caro pero saldría más barato si las cosas se hicieran bien. Pero ya me imagino el primer tramo hecho con este material. No bien termine de fraguar el concreto, se acordarán que se les olvidó poner un tubo, un cable o lo que sea (que para esos olvidos estamos llenos de genios), y si con asfalto vil batallan, ya me imagino el camote con este material.

O sea que mientras en estas latitudes valga el dicho de que en el bacheo está el ganeo (o séase, que las constructoras tienen intereses profundos en la política), olvídese de tener calles de primer mundo.

La otra terquedad es la de colgarle todos los sambenitos al proyecto Monterrey VI. Sí, es caro (cuesta como varios aviones presidenciales); sí, no ha sido bien comunicado; sí, necesita una transparencia más inteligente; sí, Higa está entre los ganadores del proceso.

Pero también hay que decir otros detalles. Por ejemplo, soltaron la gansada de que bombear el agua tendrá un costo “exorbitante”. ¡Huy! Se les frunce la panza de imaginar las fortunas a pagar por subir el agua 500 metros. ¿Y por qué de una vez no la fruncen más imaginando lo que cuesta subir el agua a 2 mil 250 metros para que beban agua los capitalinos?

Sí, ha llovido más en estos meses. Y ahí anda, supongo, el dichoso reporte pagado de The Nature Conservancy (el cual no está en el sitio de TNC, supongo que porque es un producto comercial). Pero si le vamos a creer a un estudio, al menos elijamos estudios arbitrados, como el que vaticina (http://bit.ly/1F8nMQA) una sequía sin precedentes históricos demasiado cerca para nuestra comodidad.

horacio.salazar@milenio.com