El país de las maravillas

La rueda de prensa de Carlos Slim

Este año, la cuesta de enero ha sido escabrosa. Además de su elevada pendiente gracias al gasolinazo y esas cosas, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos hace días, la agenda noticiosa ha estado dominada por el hombre del peluquín anaranjado y la imponencia abusiva… hasta este viernes, cuando El ingeniero, nombre con el que se conoce a Carlos Slim Helú, convocó a una nutrida conferencia de prensa.

En un contexto cargado de negatividad, pesimismo y pronósticos sombríos sobre el futuro de México, las palabras del magnate mexicano significaron un importante contrapeso y una oportuna señal de apoyo sólido a la figura institucional del Presidente de México.

En Grupo Milenio transmitimos la conferencia en varios espacios. Miles de usuarios siguieron en ellos las palabras de Slim y dejaron comentarios reveladores de tendencias clave.

Algunos criticaron al jerarca porque hizo su fortuna al amparo de lo que dicen fue un regalo de su padrino, el innombrable Carlos Salinas de Gortari; otros vieron en la conferencia una oportunidad para que el empresario midiera la posibilidad de lanzarse como candidato a la Presidencia en 2018; otros apoyaron el tono de buen humor de Slim al decirse confiado en la unidad de México y en el inminente fracaso de muchos manotazos de Trump.

¿Mis cinco centavos? Pese a su reconocida vocación empresarial, Slim dejó caer datos y estadísticas que dan buena cuenta de una desenvoltura poco usual en temas habitualmente ajenos al mundo de los empresarios: pocos actos del 2017 han sido tan políticos (y tan exitosos, en mi opinión) como esta conferencia de prensa. A mí sí me pareció una buena forma de lucir una buena dosis de lucidez y serenidad que debieron haber venido de un Estado que apenas mostró algo de vigor en el rechazo a la reunión Peña Nieto-Trump.

Pero más allá de esta posibilidad, me alegra pensar que un empresario de la talla de Slim ponga su rostro detrás de un espaldarazo a la unidad nacional. Aunque él no sea realmente vocero del empresariado mexicano, creo que su optimismo frenó con inteligencia un derrumbe emocional que parecía inevitable.

El equipo de Peña Nieto debió haber visto con buenos ojos las palabras de Slim. Y yo creo que todos los mexicanos tendríamos que coincidir en la necesidad de apoyar las instituciones, de consolidar la economía interna y buscar la forma de generar empleos y procurar una mejor distribución de la riqueza. Y recordar, frente al Negociator (que no Terminator: Slim dixit), aquellas palabras del maestro negociador Chester L. Karrass: “Uno no obtiene lo que se merece, sino lo que se negocia”.

horacio.salazar@milenio.com