El país de las maravillas

Contra el acoso escolar... ¡con todo!

El título de este artículo pretende ser irónico. Las autoridades escolares dicen estar preocupadas por el incremento en los casos de acoso escolar en las escuelas, y su respuesta es como el parto de los montes: ¡nace un ridículo ratón!

Esto ya lo ha comentado mucho todo mundo. En Nuevo León, los diputados del PRI y del PAN dijeron haber trabajado por años armando foros, preparando legislación, revisando casos, haciendo un trabajo escrupuloso que nos presumieron en vivo y a todo color.

El producto de sus afanes de mucho tiempo se llama Ley para la Prevención y Combate al Acoso Escolar, la cual fue aprobada entre resoplidos de satisfacción: ah, qué fregones somos, luchamos en serio contra una lacra social antes de que nos ocurra algo como en Tamaulipas.

Pero oh sorpresa: se aprobó la ley, sí, pero se quedó en el aire el leve asunto de cómo implementarla. En particular, los maestros se lavaron las manos diciendo que ellos no están capacitados para eso y que no le entrarán al asunto porque no hubo fondos: 60 millones de pesos anuales para engordar la nómina con un millar de psicólogos expertos.

En esencia, se aprobó una ley magnífica en papel, pero inoperante porque no se puede cumplir, o más bien porque no se aprobó en paquete junto con los elementos para poder hacerla cumplir.

Obvio, el principal impulsor de la ley, el líder de la bancada priista, Édgar Romo, dice, en parte con razón, que esa falta de recursos es más bien falta de otra cosa, porque antes los maestros se las ingeniaban para mantener bajo control a las pequeñas fieras.

Y digo en parte porque si los maestros ya no controlan a sus grupos es porque la corrección política les ha quitado armas y los ha dejado inermes frente a esos pequeños energúmenos. Pueden ser pequeños, pero algunos de los abusivos son unos auténticos... ecos de sus papás, por lo general.

Y ahora la situación se repite, pero a nivel federal. Uno pensaría que la Secretaría de Educación Pública, una de las dependencias con más presupuesto en el Estado mexicano, abordaría el tema con seriedad.

Digamos, con cierta misericordia, que sí lo hizo con seriedad, pero le alcanzó para muy poca seriedad.

La SEP puso en marcha una página web (www.acosoescolar.sep.gob.mx) para que los implicados en casos de acoso escolar (alumnos, padres de familia, profesores) puedan o bien informarse o bien denunciar casos vías web o por teléfono (01-800-11-ACOSO).

¿Qué es lo que puso en línea la SEP? No he visto qué hay en la parte del sitio relacionada con denuncias, pero la otra parte, la informativa, es parca en extremo.

En pocas palabras, el sitio que anunció la SEP tiene... seis páginas. Una para informar sobre acoso a los alumnos, una para informar a los maestros, una para informar a los padres. Las otras tres son información de contexto: “Datos y cifras”, que tiene tres párrafos míseros y una tabla que no viene al caso; “Política Nacional de Educación”, que tiene dos párrafos de rollo teórico inútil, y “Documentos y programas (SEP)”, que tiene dos líneas de texto: dos.

Si esto es lo que pudo reunir la SEP con sus recursos para entrarle al toro del acoso con todo, ya podemos olvidarnos de la autoridad. El bullying seguirá rampante. Qué pena.


horacio.salazar@milenio.com