El país de las maravillas

¿Podrá ‘El Bronco’ gobernar Nuevo León?

Antes de que alguien se alebreste, tengo que decir que mi pregunta es genuina y que la planteo no por creer que Jaime Rodríguez Calderón tenga alguna incapacidad, sino ante la constatación, visible en notas cotidianas, de que Nuevo León está en serios aprietos en cuanto a la maniobrabilidad financiera del gobierno.

Lo diré de otro modo. ¿Qué factores hacen difícil gobernar Nuevo León? Y mi respuesta, que por supuesto puede ser distinta de la suya, tiene varios componentes.

El primer factor tiene que ver con la información. Para eso están diseñados los meses de transición: el equipo vigente reúne información y se la transfiere al equipo por llegar, para que a la hora del arranque tengan los datos necesarios para funcionar.

Esto funciona bien si hay voluntad. Pero si el equipo vigente esconde cosas y el equipo por llegar lo advierte, adiós voluntad; si el equipo por llegar usa la información para echarle tierra al equipo vigente, adiós voluntad.

No dudo de la capacidad del equipo por llegar. Creo que además tienen buena disposición y ganas de encontrar el modo de lograr que el gobierno funcione mejor. Pero pocos tienen idea cabal de las complejidades asociadas al ejercicio de gobierno, aunque admito que me encanta el énfasis en el adelgazamiento y el combate a la corrupción.

El Bronco dijo que hay desorden en el Gobierno porque se trabaja al día y no hay planeación. Es más probable que simplemente no pueda verla, ya porque le falte información, ya porque haya decidido que le queda más decir que no hay planeación. Pero el inventario de obras ejecutadas durante el sexenio lo desmiente.

El segundo factor tiene que ver con el contexto. ¿Qué ha gobernado El Bronco? García. Un municipio que crece, pero que no pasa de 150 mil habitantes. Y está claro que su gestión tuvo éxitos, pero también fracasos. Y ahora tendrá que gobernar un estado con 4.6 millones de habitantes. La escala es distinta, y más compleja.

Nadie quiere volver al pasado, pero no basta la voluntad ciudadana y la cachucha de El Bronco para reconstruir el estado después de un huracán; tampoco es sólo cosa de huevos lograr una seguridad pasable en un contexto lleno de violencia y corrupción.

Creo que en el fondo lo que quiero decir es que ya no quiero escuchar declaraciones: quiero que llegue el nuevo gobierno, que se ponga a trabajar y que pruebe en los hechos que puede hacerlo. Eso daría a mi pregunta inicial una respuesta clara y tajante.

horacio.salazar@milenio.com