El país de las maravillas

Nuevo León es el antecesor del 'brexit'

No es un rumor que brexit está formado por Bronco y exit y que quiera decir que muchos quieren darle avión a Jaime Rodríguez Calderón. Pero de lo que no hay duda es de que los ingleses pronto estarán volteando hacia Nuevo León como fuente de información acerca de la decisión que acaban de tomar.

¿Cómo? Pensemos un poco. Los electores ingleses estaban divididos entre si querían seguir siendo parte de la Unión Europea o no. Decían estar hartos del impacto que la membresía tenía sobre su soberanía, y sólo veían desventajas y desventajas que los tenían hartos. Algo tenía que cambiar.

Los defensores del brexit aprovecharon los vientos de la inconformidad para apelar a los miedos de los ingleses: huy, con eso de la migración, nos va a ir a todos como en feria, tendremos que compartir nuestro duramente ganado dinero con esos pobretones llegados de no se sabe dónde. Huy, tenemos que pagar y pagar para mantener a miembros de la comunidad que nomás no saben ser solventes.

¿A quiénes asustaron? De la vasta población del Reino Unido, principalmente a los habitantes de las zonas rurales, que ya se imaginaban a su país invadido de inmigrantes. Asustaron también a la gente más conservadora, postura que por lo general es directamente proporcional a la edad, así que eran los más mayores los que temían más por su futuro. Y por supuesto asustaron más a los más asustadizos, lo cual significa a los más ignorantes, pero también más orgullosos y empecinados y mulas.

Así que fueron a votar. Y esos ciudadanos rurales, mayores, ignorantes votaron empujados por el miedo a perder su estándar de vida, y votaron por salirse de la Unión Europea. Que lo hicieron con la tripa más que con el seso lo revela una nota que decía que en las búsquedas inglesas en Google, después de la votación, abundaron quienes querían saber qué diablos era la Unión Europea. Votaron por abandonar una entidad que no conocían.

Les amaneció y la sonrisa se les borró, porque de golpe y porrazo su economía se cayó del trono en que la creían. Londres dejó de ser la capital financiera del mundo. Se avecinan más efectos, y las nuevas generaciones dejarán de tener acceso a la riqueza cultural de Europa, a la unión y sus ventajas.

¿Suena conocido? Échele tantito coco y se dará cuenta que los nuevoleoneses actuamos como los ingleses, saliéndonos de la cómoda pero sucia política partidista para ganar un Gobierno independiente que ha tenido un desempeño... bueno, júzguelo usted, pero yo creo que muchos estamos arrepentidos, como pronto lo estarán esos británicos divorciados del continente.

horacio.salazar@milenio.com