El país de las maravillas

Nuevo León rebosa energía

Mi confesión de esta semana será patética, pero seguro se quedará en tragicómica. Y es que a media tarde del viernes llegaron a mi casa, que es la casa de ustedes, unos individuos que le explicaron amablemente a mi hijo que traían la misión de cortarme la luz. Por exceso de pago, claro. Lo más estúpido del caso es que ya casi parece haberse convertido en un hábito, pues me ha pasado varias veces.

Como estamos en la parte más álgida de la cuesta de enero, en esta ocasión me fue peor que en las otras, de modo que estamos instalados en una casa sin energía eléctrica. A ver si la oscuridad me da vergüenza.

¡Qué ironía! Justo cuando Nuevo León está más puesto que un calcetín para, como dijo el gobernador Rodrigo Medina, “capitalizar las ventajas que ofrecerá la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto”.

O sea que mi estado está listo para subirse a la cresta de la prosperidad energética justo cuando mi vivienda carece de energía para operar. Qué contrasentido.

Ahora, tratando de exprimirle algo positivo a esta experiencia nada agradable, recuerdo que para tener electricidad tengo que pagar sin falta, oportunamente. ¿Cuál será entonces el precio de esa energía que promete una prosperidad casi ilimitada a Nuevo León?

El secretario de Desarrollo Económico, Rolando Zubirán Robert, parece haber sido puesto a mano. Todavía no se secaba la tinta de su nombramiento y ya se anunciaba visita de Pedro Joaquín Coldwell, y en dos por tres se sacó de la manga una lista de inversiones posibles por casi tres mil millones de dólares. ¡Guau! Pero leí sobre las cosas que dijo, y por ningún lado encontré que hubiera que pagar algo. Eso sí, me imagino que al menos habrá que formar personal, crear nuevos programas académicos para poner el acento en materia de energía.

A mí me quedó la vaga impresión, malpensado como soy, de que nos convertimos en expertos energéticos de la noche a la mañana. Zubirán dijo que gracias a la reforma del ramo vamos a capitalizar oportunidades como la exploración y explotación de hidrocarburos (¡!), la producción de petroquímica intermedia (¡¡!!) y la producción de energía limpia (¡¡¡!!!). Como era de suponerse, en la euforia salieron a relucir toda clase de fuentes políticamente correctas: eólica, solar, hidráulica, geotérmica, de biomasa...

Mi cabeza no da para tanto, supongo que por falta de pelo, pero creo recordar que en materia de exploración y explotación de hidrocarburos ni siquiera Pemex, que de esto algo sabe, está como para aplaudir, y lo mismo ocurre en petroquímica intermedia, terreno en el que a menudo he leído que un gran obstáculo es el costo de las plantas. Y en cuanto a las fuentes renovables, mejor ni le sigo.

A lo que voy es a que todo esto me suena como que tendrá un costo incluso más elevado que el famoso tren rápido para conectarnos a Texas; hay cosas que nunca serán realmente viables, pero sólo leemos elogios, loas, encomios y congratulaciones. Claro, no podía esperarse un análisis más concienzudo de alguien incapaz de mantener la energía de su propia casa. Ojalá esa nueva energía de Nuevo León alcance para por lo menos iluminar algunos de mis rincones más oscuros, que ahorita me hace mucha, mucha falta.

horacio.salazar@milenio.com