El país de las maravillas

Margarita

Pues conforme a los pronósticos, Margarita Arellanes pidió licencia para buscar la candidatura del Partido Acción Nacional a la gubernatura de Nuevo León. Y conforme a lo esperado, se desató en su contra una marea boba en la que se le acusa de chapulina.

Lo mismo ponen el video en que prometió quedarse hasta el final del mandato que sueltan argumentos tipo iglesia protestante para descalificarla como candidata.

Y el líder del Partido Revolucionario Institucional en el estado, Eduardo Bailey, dice que no tiene cara para pedir el voto de los ciudadanos porque no hizo honor a lo que ofreció, pero por supuesto también la calificó como la candidata más débil del PAN.

Yo quisiera agregar en este momento algunos comentarios, pero empiezo con uno ajeno que me parece formidable: lo puso en su muro de Facebook Humberto Vela, y dice así el comienzo: “¡Seamos serios! Si una de las senadoras, Cristina Díaz, Ivonne Álvarez o Marcela Guerra, es nominada a candidata a la Gubernatura por el PRI, ¿será chapulina? Si Héctor Gutiérrez o Pedro Pablo Treviño es el elegido, ¿será chapulín? ¡No hay que escupir para arriba!”

Así que empezaré con una exigencia ciudadana. Si a la hora de la hora resulta que el PRI, supuestamente un partido rebosante de cuadros excelentemente formados, nos sale con un candidato de los citados por Humberto, es decir, con un diputado federal o senador, espero que toda esa bola de descalificadores que están tirándole leña a Margarita tengan los calzones suficientes para decir: “Pues sí, también en el PRI hay chapulines” (¡como si no lo supiéramos!, ¡como si no fuera el PRI el que inventó el concepto!). Y espero que griten con el mismo denuedo contra los chapulines tricolores que contra la chapulina panista.

Aquí acepto plenamente la noción que una vez me vendió Luis Petersen en una discusión sobre el tema: mientras los políticos de carrera no tuvieran opciones (ahora se vale hasta cierto punto la reelección), para muchos la opción de crecimiento pasa por el chapulineo.

¿Es moralmente censurable? Sí, pero así está la ley. Y tanto PRI como PAN y demás partidos se hicieron como que la Virgen les hablaba para no sacar una ley antichapulineo que en verdad impidiera estos enroques que son el pan de cada día.

Por lo demás, los del tricolor han lanzado a las filas más bajas de sus rangos a denostar a Margarita y a cualquier rival que les parezca de peligro. También lo han hecho filas de alto nivel como el ya citado Eduardo Bailey.

¿Y saben qué? Vean las declaraciones de Margarita. Se ha portado fina, sin pegarle a nadie, sin criticar personas, cuidando las formas. Hay diferencia respecto a ciertos patanes más corrientones (algunos, dicho sea de paso, de su propio partido).

Han soltado algunos argumentos más: que Monterrey está descuidada (claro, como no lo estuvo bajo administraciones priistas), que si los baches, que si la seguridad...

¿Les digo una cosa? Si ésos son los argumentos fuertes que tienen contra la precandidata panista (todavía no es candidata, señor Bailey), el día de las elecciones les va a poner una trapeada que les va a doler todo el sexenio. Ésa es mi opinión.

 

horacio.salazar@milenio.com