El país de las maravillas

Sí, Margarita, no hay voluntad

Dos alcaldes del Partido Acción Nacional volvieron a hacerse los nobles y ofendidos faltando a un desayuno. Y la excusa a primera vista suena razonable: No tiene caso juntarse, dijo Margarita Arellanes, si el Gobierno Estatal no tiene voluntad para resolver problemas.

Es una declaración astuta. Con unas cuantas palabras puso en tela de duda no un acto ni un dicho, sino todo el actuar de toda la administración de Rodrigo Medina. Una declaración muuuuy rentable.

Es también una declaración mentirosa, a menos que me prueben lo contrario.

Me explicaré. Dice la alcaldesa de Monterrey que al ciudadano no le importa si desayunan o no; le importa que dejen a los municipios meterse a las escuelas para hacer, nobles ellos, lo que el vil Gobierno no hace. Cosas tan necesarias como arreglar los baños o limpiar los patios. Otra vez es una hábil declaración.

Pero las proezas verbales de Margarita tendrían que tener el respaldo de los datos. Por ejemplo, me encantaría ver pruebas de que antes de las declaraciones de la secretaria de Educación, Juana Aurora Cavazos, prohibiendo a los alcaldes meterse en terreno estatal, el municipio de Monterrey entraba de manera regular a limpiar patios y reparar baños.

Si me prueban eso, me retracto y me callo. Pero si resulta que esas intenciones de entrar a reparar sólo son una intención; o peor, sólo la declaración de una intención, y que esos nobles propósitos están sincronizados con el oportunismo electoral, la que debe retractarse y callarse es Margarita.

Ahora veamos lo de las mochilas. ¿En verdad el municipio quiere hacer más cómoda la vida de los escolapios regios? ¿No hay otras áreas en las que el municipio no sólo pueda, sino deba entrar por vocación?

Ah, no, porque se trata de hacer quedar a la secretaria de Educación como una persona “egoísta”, “fascista” o “dictatorial”, porque no los deja meterse a hacer una campaña que las ciegas autoridades electorales fingen no ver. Eso se logra igual de barato: unas cuantas palabras mal intencionadas, pero bien colocadas dañan una reputación y pueden acabar con una competidora.

Pero la alcaldesa perdió una oportunidad de salir con velas limpias de este asunto. ¿Que la Secretaría de Educación sí acepta ayuda de los municipios pero se tiene que hacer por sus propios conductos? ¡Bingo!

Lo que debió hacer Margarita, para que sus mochilas de firma no apesten a campaña, fue tomarle la palabra de Juana Aurora. ¿Tiene que hacerse vía Educación? De acuerdo. Aquí tiene 20 mil, 50 mil o no sé cuántas mochilas. Repártalas entre los educandos regiomontanos (las está pagando la alcaldía regia), sólo que por favor el reparto me lo hace transparente, le pondremos unas ONG de vigilantes y por favor me explica los criterios de reparto.

Así hubiera logrado pillarle los dedos en la puerta a Juana Aurora, hubiera puesto a Educación en el oneroso rol de repartidor de mochilas, y les hubiera demostrado a los regios que ese costo no tenía intenciones electorales.

horacio.salazar@milenio.com