El país de las maravillas

Los yihadistas del agua

Este miércoles, Luis Petersen escribió que la discusión sobre el megaproyecto hidráulico llamado Monterrey VI "no sólo se ha politizado. Desgraciadamente se ha fanatizado". El concepto está claro y suena persuasivo, pero en este espacio quiero defender que es todavía peor: el tema era político de por sí, ha echado mano de fanáticos, sí, porque son carne de cañón barata, y ha ido más allá, desnaturalizándose y corrompiéndose.

La politización, fanatización y corrupción del tema ha sido fruto del trabajo, más activo que talentoso, de un reducido grupo de yihadistas del agua, quienes a partir de argumentos valiosos enarbolan banderas de rabia verbal y le tunden a todo.

Dicen contar con respaldo científico, y de hecho en sus filas militan algunos científicos, no siempre del todo persuadidos del tema, pero dispuestos a defender la corrección política. Pero en la ciencia puede haber siempre argumentos de bandos opuestos, y lo común es que se forme un consenso. En el caso del agua para Nuevo León el consenso está claro: sin otra fuente de abasto de volumen considerable, el crecimiento futuro del estado está en riesgo. Eso lo dicen hasta "sus" científicos, quienes admiten la situación crítica de la cuenca.

Pero un auténtico yihadista no se dejará convencer por la razón, y los yihadistas del agua así lo hacen. Actuando como los militantes del creacionismo, repiten sus vaguedades como si fueran verdades universales, aunque en la parada anterior les hayan demostrado su error. Pero un fanático no se equivoca.

Como escribió Luis Petersen, estos personajes han tratado de convencer a todos de que defender Monterrey VI es defender la corrupción; defender al ex gobernador, es defender un esquema financiero inviable.

El mismo miércoles, el talentoso Rafael Pérez Gay dialogó con Carlos Zúñiga sobre el asunto de El Chapo Guzmán, y dijo una sentencia que encaja muy bien con el tema que nos ocupa: "La soberbia y la estupidez tienen algo en común: niegan la realidad". Es lo que practican los yihadistas del agua en Nuevo León: rechazan todo aquello que se oponga a su visión fanatizada.

Pero debajo del mantel se asoman realidades más reveladoras. Uno de estos yihadistas advirtió hace días que si el gobernador sigue adelante con el plan hidráulico, se preocuparán "muchas asociaciones civiles que ahorita estamos apoyando muchísimo a la Administración de El Bronco". Y es que, como El Chapo, los yihadistas también tienen su corazoncito.


horacio.salazar@milenio.com