El país de las maravillas

Leer para volar

Hoy se celebra por vigésima ocasión el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, aprobado por la UNESCO el 15 de noviembre de 1995. Para usar una forma abreviada, podemos simplemente decir que cada 23 de abril es Día del Libro.

¿Por qué el 23 de abril? Por un equívoco que sin embargo suena muy bien: se supone que un día así, pero de 1616, murieron a la vez tres importantes glorias de la literatura universal: William Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra y Gómez Suárez de Figueroa, alias Inca Garcilaso de la Vega (que no debe confundirse con Garcilaso de la Vega).

Una rápida consulta en fuentes de internet nos dice que en realidad Cervantes murió el viernes 22 de abril pero su muerte se registró el 23 porque ese día fue su entierro y era costumbre apuntar esa fecha como la del deceso. No está del todo claro si el Inca Garcilaso de la Vega murió exactamente el 23, pero habría sido entre el 22 y el 24 de abril.

En cuanto a Shakespeare, sí consta que murió el 23 de abril, pero del viejo calendario juliano; en el que lo reemplazó, el calendario gregoriano, el vate inglés habría muerto el 3 de mayo del ya dicho año de 1616.

Como fuere, es una tradición decir que el 23 de abril es una fecha de gran valor para la literatura porque también en esa fecha (aunque en otros años) nacieron o murieron escritores como William Wordsworth, Vladimir Nabokov (que en realidad nació un 22 de abril), Halldór Kiljan Laxness y otros.

En todo caso, el mundo ha elegido el 23 de abril para celebrar la lectura y el valor de ese viejo objeto llamado libro, definido por la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, como "un vínculo entre el pasado y el futuro", o "un puente entre generaciones y entre culturas".

Yo prefiero el elocuente retrato de Quevedo: "Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos".

Como alguien que lleva más de medio siglo leyendo y leyendo, no tengo palabras que alcancen a describir cuánto significa para mí esta actividad que vincula a una mente capturada en las páginas con una mente viva que, gracias a ese diálogo, aprende a volar. Y no quiero sino invitarte, a ti que estás por terminar esta columna, a volar cada vez más alto en las alas del pensamiento.


horacio.salazar@milenio.com