El país de las maravillas

Un Gobierno a la Cándido Pérez

Una semana sí y otra también llego al viernes preguntándome qué nuevas curiosidades se ha inventado el Gobierno del Estado para solaz y esparcimiento del pópolo. Y quiero decirle que si bien a mí también me dejan perplejo los vaivenes y pasos de cangrejo que se registran en los máximos niveles del Gabinete "Bronco", he de reconocer que por lo menos aparentemente el estado no se les ha deshecho en las manos.

Y es que, claro, en los puestos relevantes hay casi siempre gente que compensa la falta de experiencia con disciplina y ganas, y aunque eso se traduce en una especie de escuelita continua al estilo Cándido Pérez, llena de puntadas graciosas, de retrocesos y picardías, el estado sigue su marcha y ya se dispone a celebrar su primera temporada navideña.

En esta ocasión la papa caliente de los últimos días fue la declarada intención de exhibir y después embargar a los contribuyentes morosos, supuestamente con el sano propósito de "incentivar el cumplimiento de las disposiciones fiscales".

Esto se antoja estúpido, porque si la gente es morosa y se atrasa, es en buena medida porque los gobiernos de todos los niveles no han persuadido al respetable de que pagar impuestos es algo que redundará en beneficio de todos. Puedo apostar a que si cada peso pagado se dedicara a fines sociales y no a lucros particulares, habría muchos más mexicanos contentos con pagar impuestos.

Pero así como los policías suelen mostrar su lado cavernario con la gente inerme más que contra los delincuentes simiescos, los gobiernos de este país de las maravillas han golpeado más con el martillo fiscal a los particulares jodidos que a los poderosos, lo cual además de injusto es ilegal.

Y además de exhibir a los morosos, había el plan de embargarles sus bienes, lo que sería draconiano pero correcto si el Gobierno fuera limpio y honesto. En las condiciones actuales, a lo mejor de tontos les creemos que son independientes, pero hay ejemplos documentados de que a lo mejor no son trompudos, pero siguen siendo miembros de la piara política que ha exprimido bien a la ciudadanía por décadas.

Felizmente, las alarmas sonaron lo suficiente para dar marcha atrás a esta medida. Y también felizmente se está buscando una manera más clara de mostrarle a la gente que, al menos nominalmente, los primeros niveles de Gobierno no recibirán aumento de sueldo. Al menos, no uno visible. Esperemos ahora las novedades de la siguiente semana.


horacio.salazar@milenio.com