El país de las maravillas

Fuerza Civil y Michoacán: los retos del comisionado

El comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, anduvo ayer de gira por las ubicaciones de Fuerza Civil, la policía estatal de Nuevo León, que está por cumplir tres años de vida.

El funcionario visitó el Campo Número 1, donde duerme buena parte de los policías, para ver cómo funciona. Luego vio los puntos fijos de control, que son como sucursales del Campo Número 1. Fue a los sitios donde se reclutan cadetes y a la Universidad de Ciencias de la Seguridad donde se les prepara para ser policías. Por último, lo enteraron del proceso de inteligencia controlado desde el Centro de Coordinación Integral de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo, el C5.

El comisionado Castillo se reunió con el gobernador Rodrigo Medina y dijo que tal vez repliquen en Michoacán el modelo de Fuerza Civil.

Está claro que Michoacán es una gran papa caliente para cualquiera que tenga en sus manos responsabilidades sobre este estado que replica en pequeño la diversidad de todo el país. Y el asunto de la seguridad es un punto particularmente caliente.

La idea de crear una Fuerza Civil Michoacana ofrece retos más complicados que los vividos en Nuevo León. Los años anteriores al nacimiento de Fuerza Civil fueron de los más violentos en la historia de Nuevo León.

La policía de negro se formó con el concurso de dos aliados del Gobierno del Estado: por un lado, las universidades, sobre todo la UANL y el Tecnológico de Monterrey, que aportaron su visión organizada y sistemática de desgranar problemas, y por otro el sector privado, que aportó su conocimiento de la logística de recursos humanos. El trinomio así formado trabajó intensamente para construir este cuerpo aún sin precedentes en el país.

¿Qué necesita el comisionado Castillo para establecer en Michoacán una policía parecida a Fuerza Civil? Primero, aprovechar lo recién dicho: el gobierno de Michoacán necesita ir de la mano junto con los empresarios y universitarios michoacanos para impulsar un proyecto así, o sea que primero necesita formular un modelo que pueda persuadirlos de trabajar juntos.

Necesita además muchos recursos, porque un cuerpo del calibre de Fuerza Civil no puede construirse con cacahuates; al contrario, tiene que partir de la base de una dignificación del trabajo policial.

Pero lo más importante es que necesita considerar todo lo que hace a Michoacán distinto de Nuevo León: es un estado de orografía compleja, cruzado por dos cadenas montañosas y muy atomizado; es un estado de población muy esparcida en su territorio; tiene más del doble de municipios que Nuevo León; tiene tradiciones de gobierno por usos y costumbres; tiene una historia de activismo comunitario muy sólida, y una historia por rescatar que va más allá de la Colonia.

No se antoja fácil, así que el comisionado Castillo tiene frente a él un desafío tamaño... Michoacán, nada menos. Hay que desearle suerte y empeño y talento: si es posible rescatar Michoacán, es posible rescatar México.

horacio.salazar@milenio.com