El país de las maravillas

Crónica de una disputa pollera

Una de dos: o el diputado local Marco Antonio González ve moros con tranchete o en verdad el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón usa sus capacidades para tapar la boca de sus críticos. ¿Quién dice la verdad? El asunto nos importa a todos.

Digo esto último porque creo que a todos nos vendría bien estar seguros de que los bípedos emplumados que se expenden en los negocios del legislador no tienen problemas de salubridad.

El martes 19, la Secretaría de Salud suspendió una sucursal del Pollo Loco ubicada en Guadalupe. La autoridad adujo que los pollos crudos no estaban bien congelados, de modo que se exponían a descomponerse, e incluso se detectaron pollos "con signos de putrefacción".

Ese mismo día, el diputado redactó un indignado boletín porque se le cerró el changarro "justamente un día después de que di a conocer mi opinión acerca de algunos temas importantes pra Nuevo León". Nunca le había pasado algo así en 40 años de operación, dijo, pues "siempre nos hemos comprometido a estar totalmente en regla".

Marco González dijo esperar que todo fuera una casualidad, pero sus actos y los hilos que movió y las aguas que agitó hacen sospechar otra cosa. Por lo pronto, le sacó al Congreso local un texto condenando "cualquier acto de negligencia y abuso de cualquier autoridad, en contra de cualquier persona". Para ser específico, se dijo extrañado por los actos de autoridad contra el diputado "justo después de establecer una postura política respecto de acciones de gobierno".

Mauro Guerra, líder del PAN de Nuevo León, se voló la barda al juzgar excesiva la clausura de la pollería, y exigió al gobierno comprobar que no se trata de una cacería.

La Secretaría de Salud replicó: no fue abuso de autoridad; fue consecuencia normal de una mala operación detectada. ¿Que "nunca" en 40 años había pasado esto? Los funcionarios de Salud apenas llegaron en octubre, pero replicaron que los días 17 y 18 de diciembre pasado habían hallado cucarachas y otras condiciones riesgosas en tres sucursales. También dijo Salud que el propio diputado telefoneó al secretario de Salud para pedirle el favor de no cerrar sus pollerías. Al respecto el diputado no dijo ni pío.

El asunto merece aclararse, porque las visitas de diciembre 17 y 18 pudieron haberse debido a la petición del diputado, emitida días antes, en el sentido de que la Coordinación Ejecutiva estaba saliendo cara. El gobernador le dijo que sus negocios contaminaban. Y nosotros, fans del sabor particular del volátil asado, sólo queremos la garantía de estar comiendo algo sano. ¡Urge!


horacio.salazar@milenio.com