El país de las maravillas

¿Cachetes de oro o huevos de oro?

En las planicies costeras de Texas hace tiempo vivió la gallina de la pradera Attwater, cuyo nombre científico era poético: Tympanuchus cupido attwateri. Hacia fines del siglo XIX cada marzo anidaban en la franja texana más de un millón de ejemplares de esta especie, parecida a un faisán y caracterizada por su llamado de cortejo, que comprendía en los machos inflar las mejillas de color dorado para convocar a las hembras.

Pero esa gallinita, como otras especies, se vino abajo por razones variadas pero comprensibles: sobre todo la pérdida de hábitat y el impacto de la urbanización.

Una de las últimas zonas donde la gallina anidaba estaba en una propiedad de la petrolera Mobil, que perforó pozos hasta 1995.

Ese año, donaron el predio a The Nature Conservancy (TNC), el grupo ambientalista más poderoso del mundo, con el propósito expreso de usar la ciencia para proteger a la gallina. Ja.

Cosas raras pasaron entonces: en 1999 la agrupación ordenó perforar un pozo cerca de la zona de anidación de las gallinas, y se convirtió en otra petrolera texana. En 2002, Los Angeles Times publicó el reportaje "La vida silvestre comparte nido con la utilidad", y al año siguiente The Washington Post hizo lo propio con su material "Cómo se vino abajo el intento de salvar una especie".

Bajo la crítica verde de todos, TNC aseguró tener la capacidad para explotar los pozos sin lastimar la suerte de la gallina. La ciencia, claro. Lo cierto es que después de que uno de los pozos de gas se agotó, hicieron otro para extraer petróleo.

En su recuento de los hechos, la periodista Naomi Klein publicó en 2014 el libro This Changes Everything, donde revela que en noviembre de 2012, sin mayores aspavientos, la gallina desapareció de la reserva, tal vez extinta.

Su conclusión dice que bajo la administración de TNC, "una especie en peligro fue totalmente barrida de uno de sus últimos terrenos de reproducción, en los que la organización ganó millones perforando y bombeando petróleo y gas".

Esta misma organización es la que hizo un reporte advirtiendo contra la posible amenaza para la vida en la cuenca del Pánuco debido al proyecto Monterrey VI. Al menos tenemos claro que saben de lo que es extinguir a una gallina en nombre de los huevos de oro. Pero es de dudarse su dominio de la ciencia frente a la ambición.

 horacio.salazar@milenio.com