El país de las maravillas

"Bronco": tres zonceras al hilo

Ya sé que no es fácil responder bien a las expectativas de todo el mundo. De hecho, no espero que nadie sea capaz de hacerlo, y mis expectativas respecto a Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, son razonablemente realistas, pero francamente se me puso de punta el poco pelo que me queda al leer las cosas que hizo ayer en el Senado el gobernador electo de Nuevo León.

Primero, le pidió a ese cuerpo legislativo influir para que la Federación ayude a Nuevo León a evitar la bancarrota, pues hay un gobierno casi quebrado, dijo, "por la irresponsabilidad de gobiernos anteriores".

¿Qué percepción de Nuevo León creen que ofrece El Bronco al salir con esas declaraciones? Una negativa. Si le preguntamos al tesorero actual de Nuevo León, aun admitiendo el tamaño de la deuda, dirá que es manejable, y lo mismo harán todos los gobernadores del país, porque para eso tienen ingenieros financieros.

Pero la percepción se maneja en sentido positivo, no yendo a decir que estás quebrado.

¿Que lo hace porque él es muy abierto y franco? Bueno, que nos diga abierta y francamente en qué proporción elevó él la deuda de García cuando fue alcalde, para ver si el cambio en infraestructura corresponde con el monto del gasto.

Segundo, ayer su gente se metió al Congreso para operar la maniobra panista contra el quórum, y ya le sacó la vuelta al parche diciendo que ellos no frenaron nada. "Fueron los ciudadanos que temían que se tomara una decisión".

¿Los ciudadanos? ¡Que se la compren sus fans! Eso no fue más que una maniobra del PAN para sacar raja política. Al recinto pueden ir los ciudadanos, pero fingir que no hicieron nada, cuando su operador principal anduvo moviendo los hilos a la vista de todos, es quererse pasar de vivo.

Tercero, dijo que él no apoya el Mando Único porque deben ser alcaldes y gobernadores los que tienen que hacer su tarea, ayudar a la Federación en la seguridad.

No sé quiénes son sus asesores en este tema, pero evidentemente quiere cambiar todo el esquema legal de seguridad del país, pues las Policías municipales están diseñadas para ser preventivas, no para enfrentar al crimen organizado.

Ya le han dicho muchas veces al gobernador electo que mida sus palabras. Yo no le pido eso: le pido que diga más, pero que piense antes de soltarlas. Porque sigue haciendo más grande el cerro de promesas que no podrá cumplir, y esa raza a la que siempre apela le perdonará unas cuantas, pero no todas. Y menos si vienen al hilo.  


horacio.salazar@milenio.com