El país de las maravillas

‘El Bronco’ sí tenía una estrategia

Jaime Rodríguez Calderón, frente a unos 800 escuchas atentos que incluían a políticos, consultores de campaña, estudiantes, académicos y más, esbozó una sonrisa amplia y de buen humor al recordar que para alcanzar la gubernatura de Nuevo León, él y su creativo político Memo Rentería esbozaron una estrategia que consistía en que ¡no había estrategia!

El Bronco en realidad quería decir algo distinto: que en el reciente proceso electoral su equipo usó una estrategia nada convencional, que tomó por sorpresa a sus rivales y le permitió ganar con una ventaja enorme. Navegó con bandera de tonto cuando en realidad aprovechó de maravilla las técnicas más eficientes de marketing político.

En las instalaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), las sesiones de trabajo de la VII Cumbre Mundial de Comunicación Política han revelado que más allá de las peculiaridades que han hecho de él una figura reconocida en todo el mundo, la campaña que realizó fue un ejemplo magistral de cómo aprovechar conocimiento, contexto y tecnología para lograr algo que se convertirá en un hito en la evolución de los procesos electorales.

Varios de los asistentes a esta cumbre piensan, y lo dicen en conferencias y en conversaciones abiertas, que el triunfo de Rodríguez Calderón no solo se convertirá en un caso de estudio, sino que podría ser la punta de lanza de un surgimiento masivo de candidaturas independientes en México, pero también en muchos otros países de América Latina.

Se ha comentado mucho el papel crucial que tuvieron las redes sociales en la campaña de El Bronco, y él mismo lo dijo en el Aula Magna de la UASD, a quienes afirmó que si Twitter es una red social para grillos, Facebook es la nueva calle en la que el político puede conocer a la comunidad en directo.

Pero más allá de los mitos y las nociones sobre la revolución política que implicó el triunfo de Rodríguez Calderón, otro de los ponentes detalló ante un público absorto el modo en que su equipo de campaña usó bases de datos y programas de monitoreo y estrategias de control territorial para hacer del proceso algo más allá de la magia: una campaña racional y económica que le permitió al equipo de El Bronco conocer, desde las encuestas a boca de casilla, lo que los electores nuevoleoneses supieron hasta la mañana siguiente: su triunfo incontestable en las urnas.

horacio.salazar@milenio.com