El país de las maravillas

Los senadores que escurrieron el bulto

Muchos mexicanos habíamos pensado que la piedra de toque del futuro político de México podría estar en las elecciones del pasado 5 de junio. Nos equivocamos: el futuro se desveló después de ese proceso, cuando los "representantes del pueblo", es decir, los legisladores, deliberaron para dar al país una herramienta contra la corrupción. Y lo que quedó claro no se puede decir más que de un solo modo: todos los partidos políticos son cómplices de una marranada más en contra de la ciudadanía.

Esto lo documentaron muy bien Joaquín López-Dóriga en su artículo ¿Y por qué no votaron los que votaron?, y Leo Zuckerman en su texto El terror de nuestros políticos a transparentar su riqueza.

Ambos textos nos dicen claro que si bien los villanos aparentes fueron el PRI y su sempiterno lacayo el PVEM, cínico negocio de una familia, en realidad casi todos los partidos ayudaron a permitir que se convirtiera en ley una versión de la #3de3 que no servirá ni para restregárselas en la cara.

Los villanos declarados, PRI-PVEM, no sólo metieron al texto mecanismos que en los hechos invalidarán casi todo el rigor de la ley, sino que carecían de los votos suficientes para sacar adelante la ley descafeinada. Sólo un milagro podía salvarlos, pues los senadores de oposición podían haber sacado adelante la versión dura de la ley con sólo votar.

Pero los milagros existen: el dios de los corruptos movió un dedo (corrupto) y he aquí que las aguas se abrieron, y el voto de 14 senadores se esfumó. Gracias a ellos se aprobó una ley muy distante de la que propusieron los ciudadanos.

Y para agregar el insulto a la injuria, la Cámara de Diputados, que podía haber rectificado el daño, también lo avaló, y hoy tenemos un flamante sistema anticorrupción que, en los hechos, le hará a los más corruptos lo que el aire a Juárez: nada.

Nada más por curiosidad histórica, estos son los nombres de los 14 senadores que pudieron darnos una ley con huevos y que escurrieron el bulto para dejarnos en la estacada: del PT, siete, pues [1] Ana Gabriela Guevara votó en abstención pero ni siquiera eso hicieron [2] Manuel Bartlett, [3] Layda Sansores, [4] Marco Blásquez, [5] Héctor Menchaca, [6] Carlos Merino y [7]Martha Palafox. Por el PAN, [8] Héctor Larios, [9] Adriana Dávila, [10] José María Martínez y [11] Jorge Luis Preciado. Y por el PRD, [12] Luz María Beristáin, [13] Alejandra Roldán y [14] Benjamín Robles.

Hoy todo serán aplausos y abrazos: ¡tenemos un Sistema Nacional Anticorrupción! A ver con qué cara dura nos venden las bondades de esta infame traición en contra de los mexicanos. Qué horror.

horacio.salazar@milenio.com