Pasquín fallido

En estos días hemos comenzado a ser invadidos por un cómic que el PAN patrocina y que nos hablan de los logros que dejaron los presidentes municipales de su partido para nuestra ciudad en los últimos 20 años. Al verlo, nos sentimos emocionados y tristes a la vez.

Vayamos por partes. La EMOCIÓN vino porque descubrimos con nostalgia que es el mismo diseño editorial, concepto, ilustración y narrativa secuencial que vimos por primera vez hace 25 años. Esta publicidad electoral para un candidato político nos gustó mucho y nos dio esperanzas de que pudiéramos dedicarnos al cómic como un negocio. El dibujante era el afamado Trino (no el famoso monero tapatío), caricaturista político que en ese tiempo dibujaba en el periódico El Heraldo de León. Sus trazos eran claros y su narrativa conectaba fácilmente con el público. Su versión de Carlos Medina fue fundamental para que todos sintiéramos una gran empatía por ese candidato. Fue una gran época para este tipo de cómic político.

La TRISTEZA nos llega porque es un producto fallido que no toma en cuenta a quién va dirigido y que los tiempos han cambiado. Y nos dice que el PAN piensa que los viejos tiempos eran mejores y que desconoce que nuestra ciudad ha evolucionado en lo que a medios de comunicación se refiere. Desafortunadamente esta publicación se quedó estancada y es obsoleta en todos los aspectos.

Analizando el cómic, nos damos cuenta que es una historia plana sin pasión ni emotividad, con las acciones panistas metidas con calzador al relato. Material lo hay para contar en grande (los avances de la misma ciudad y su gente lo dicen) pero las imágenes no son congruentes con lo que cuentan. Nos quieren mostrar una ciudad que se ha ido modernizando pero con recursos visuales de hace 25 años. Los protagonistas principales son unos seudojóvenes (quieren ser jóvenes actuales pero se visten y actúan/se ven como adultos treintañeros ñoños) y un señor de la tiendita (un abuelito) que los guiará para que vean lo bueno que ha hecho el PAN por León. El arte de los escenarios de cada viñeta es muy pobre ya que maneja un dibujo que no hace lucir los puntos de referencia que serían el orgullo de las administraciones panistas. El cierre del mismo es brusco y no manda ningún un mensaje aspiracional, sino al contrario, uno retrógrada: Lo de antes (incluido este cómic) era mejor… con nosotros al mando. ¿Dónde quedó la parte humanista?, ¿Cómo influyen estas obras en la vida de todo leonés? Y para terminar, no incluyen ni redes sociales o una web donde se le dé continuidad al mensaje del cómic, y que hoy es obligado manejar esos medios para lograr una buena sinergia.

Los resultados finales de este cómic son obvios. No cuadra con la gente y es un insulto a la inteligencia de estos. Es importante adecuarnos a los tiempos que vivimos y si utilizamos al cómic como medio informativo, didáctico o propagandístico, aprovechémoslo para crear mensajes poderosos.

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