Con todo respeto

Un relato abominable


El informe de la Procuraduría General de la República en torno al caso Ayotzinapa ha dejado frío a más de uno en el país, y también a quienes han seguido el caso en el resto del mundo. Y es que a pesar de la aparente tranquilidad con que el procurador narró los hechos que presuntamente describen lo que ocurrió con los normalistas, sencillamente, la historia resulta brutalmente estremecedora... o como dijo el Presidente de México: abominable.

“Hoy se cumplen 33 días desde que la Fiscalía de Guerrero declinó la competencia y le turnó a la Procuraduría General de la República la investigación sobre los hechos delictivos ocurridos entre el 27 y el 27 de septiembre en Iguala, Guerrero, han sido 33 días muy difíciles y dolorosos, sobre todo para quienes no saben el paradero de sus hijos, pero también 33 días en los que no se ha dejado un día sin que haya habido una acción de búsqueda“.

Imaginar que los hechos ahora conocidos pudieran ser reales, es pensar en un estado de descomposición social tal, que de no ser por la historia del pozolero, quizás, no estaríamos medianamente preparados para intentar digerir. Y aún así, la versión del pozolero no ha dejado de ser tan escalofriante como controversial... con todo y que hayan sido 100 o 3000 sus víctimas.

“Hace unas horas informé a los familiares de los jóvenes desaparecidos los avances de la investigación que hoy participo a la sociedad, sé el enorme dolor que produce en los familiares la información que hasta ahora hemos obtenido, un dolor que compartimos solidariamente todos“.

Pero qué hace posible un evento de tal magnitud de violencia: ¿el simple deseo de infringir dolor a sus víctimas y sus familias o bien, la aparente sencillez con que pueden cometerse actos de este tipo en el país? Y es que, cuando vemos que desde la esposa de un músico que cree que basta con desear matar a su esposo para consumar el hecho, aliada de un amante que hasta está dispuesto a enterrar el cuerpo con tal de desaparecer el suceso y así iniciar una nueva historia de amor entre ambos, hasta el hecho de que una menor de edad vea más fácil deshacerse de su embarazo sacándose al recién nacido en el baño del metro y abandonándolo a su suerte ahí mismo, dejando al interior del retrete; queda claro que ese es el mensaje que este país ha creado en la sociedad a través de los tantos y tantos hechos de violencia que han transcurrido desde hace, cuando menos, los últimos 20 años en México.

“Los testimonios y confesiones que hemos recabado, aunadas al resto de las investigaciones realizadas, apuntan muy lamentablemente al homicidio de un amplio número de personas en la zona de Cocula. Los detenidos señalan que en ese lugar privaron de la vida a los sobrevivientes y posteriormente los arrojaron a la parte baja del basurero, donde quemaron los cuerpos; hicieron guardias y relevos para asegurar que el fuego durara horas, arrojándole diesel, gasolina, llantas, leña, plástico, entre otros elementos que se encontraron en el paraje. El fuego, según declaraciones, duró desde la media noche hasta aproximadamente las 14 horas del día siguiente, según uno de los detenidos y otro dice que hasta las 15 horas del día 27 de septiembre“.

Sin embargo, no para ahí el cuestionamiento. Pues si bien es cierto que no faltarán explicaciones, lo que sí es evidente, es que en el ambiente hay una insinuante condición de violencia que se hace presente en cualquier relación o entorno social. Y que en tiempos recientes, ha aparecido hasta en los eventos más insospechados, tal y como lo fue la agresión contra el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, o bien tras la que sufriera el perredista Alejandro Encinas durante su apacible estancia en una cafetería veracruzana donde a él, al igual que al ingeniero, entre otras cosas, le gritaron asesino... un delicado calificativo que surge de la sui generis apreciación de que los hechos de Iguala son, directamente, responsabilidad de ellos... con todo y que hasta ahora se desconozca el móvil o bien la confesión que así lo relate.

“Corroboran estos dichos las declaraciones de dos empleados del área de servicios públicos del municipio de Cocula, quienes en su declaración ante el Ministerio Público señalan que cuando iban a bordo del camión de basura municipal, identificado como la unidad 01, fueron interceptados por dos de los ahora detenidos, quienes les impidieron el paso y les ordenaron que regresaran, esta versión fue en un primer momento narrada por dos de los detenidos y posteriormente confirmada por los propios empleados del municipio de Cocula, quienes además reconocieron a los detenidos como los mismos que les impidieron el paso, señalando que no se habían acercado a declarar de modo propio en razón de tener temor a represalias. Viendo todo esto, entiende uno ese temor“.

Lo que es claro, es que al día de hoy no ha habido acto de violencia que devuelva aquello que la motivó, es decir: en el caso de los normalistas lamentablemente desaparecidos, ninguno de los actos vandálicos cometidos en las diversas manifestaciones ayuda a que los estudiantes aparezcan. Y sin embargo, esos hechos solo terminan sumándose al daño que de por sí provoca la todavía misteriosa causa que desapareció a 43 normalistas.

“Es triste presentar estas imágenes. Es una obligación ante la sociedad verdaderamente, verdaderamente ofendida, pero el hecho de presentarlas implica una llamada a encontrar las fórmulas para como dije antes, esto que no se debió dar, no se puede repetir“.

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