Con todo respeto

Ni quien pueda con Michoacán

La actuación del Gobierno Federal ha sido sumamente contemplativa, pues además de decir que se tomarán acciones o que se convocará a reuniones de emergencia por la seguridad de la entidad, hasta ahora, se han limitado a intentar convencer a la sociedad.

Regresó Fausto Vallejo a Michoacán y las cosas se enrarecieron aún más en la entidad. En principio, porque ante su inminente llegada existió la duda de si, en verdad, Vallejo retomaría el cargo y, en su caso, si habría dejado suficientemente bien amarrada su peculiar ausencia y regreso.

Algo que quedó claro tras su reaparición, fue que un par de horas después, y tras seis meses de ausencia por motivos de salud, alguien le había preparado una recepción especial: decenas de bombas molotov y múltiples armas de fuego de alto calibre se hicieron explotar y disparar, respectivamente, contra instalaciones estratégicas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) así como en dieciocho gasolineras en la zona centro del estado: Apatzingán, Aquila, Morelia, Zamora, Uruapan y La Piedad, entre otras tantas poblaciones emblemáticas de la región... lo anterior, sin considerar el hallazgo de más de 100 granadas de fragmentación sin detonar en los linderos de la refinería de Salamanca, Guanajuato, horas después del tremendo zafarrancho en su estado.

Destrozos en casi veinte municipios de la entidad, incendios en una veintena de gasolineras y severas fallas eléctricas afectando a más de medio millón de usuarios de la red eléctrica fueron los daños en el evento que, curiosamente, no incluyó muertos ni heridos, pero sí hubieron dos bajas en calidad de desaparecidos, pues hasta ahora nada se sabe de dos policías federales que habrían sido asignados para el desarrollo de las investigaciones pertinentes, y que días después de su arribo a la región, simplemente, se esfumaron.

Sin embargo, eso no fue todo lo acontecido en la zona, pues horas antes de estos eventos, un nutrido grupo de “autodefensas” había ingresado en Apatzingán para protestar por la presencia del crimen organizado en la región, empero, los manifestantes que pretendían emplazarse ante la alcaldía fueron recibidos por ráfagas de metrallas así como la quema de diversos vehículos, lo que provocó una generalizada zozobra en el poblado.

Así, fue como inició una escalada de hechos de tales características que ha seguido hasta nuestros días, cuando se cumplen más de tres meses del retorno de Vallejo al estado, tiempo en el que han sido varias las “tomas” de plazas relevantes de diversos municipios en Michoacán, donde además de nutridas refriegas suscitadas entre grupos de autodefensas, antiautodefensas, policías locales, federales, elementos del ejército y población civil, que han dejado severos daños económicos y materiales así como un par de muertitos por evento.

Entre tanto, en cada ocasión, la actuación del Gobierno Federal ha sido sumamente contemplativa, pues además de decir que se tomarán acciones o que se convocará a reuniones de emergencia por la seguridad de la entidad, y hasta de anunciar planes de exensión fiscal para el estado (como si eso ayudara en algo) hasta ahora, se han limitado a intentar convencer a la sociedad de que la situación en Michoacán está controlada. Y es que, según las autoridades, tras el envío de más de 5 mil efectivos así como la capacitación de la policía estatal, la situación mejorará en la región... y lamentablemente, eso tampoco ha ocurrido.

Y qué decir de lo que ha sucedido en las últimas horas en Michoacán? Simplemente, resulta incomprensible, desde el punto de vista de lo que dicen las autoridades, pues por un lado no dejan de “hacer” como que están haciendo algo por el Estado, cuando de súbito ocurre algo que pone en entredicho todas sus acciones, como por ejemplo hace unas horas cuando todos los reportes indicaban que Apatzingán había vuelto a la calma, tras la toma del Ejército y la Policía Federal, horas después, bastó un par de hombres sobre una motocicleta para que a plena luz del día hicieran estallar un par de bombas molotov en una farmacia, ubicada a tan solo dos cuadras del Palacio Municipal, donde cientos de elementos guarecían la zona, para echar por la borda la presunta paz devuelta en la zona.

Si bien es cierto que lo ocurrido últimamente no es lo único, así como tampoco algo de lo más grave, vale la pena recordar que durante el periodo de gobierno anterior, encabezado por el perredista Leonel Godoy, “también le pasaron cosas”. Una de ellas, quizá una muy seria entre tantas, fue cuando al celebrar las festividades del día de la independencia mexicana, un grupo de desalmados hizo detonar un par de granadas de fragmentación en la plaza principal de Morelia, a unos metros del balcón donde Godoy teñía las campanas patrias, hecho que en segundos provocaría la muerte de una decena de personas y el doble de heridos, así como una escena dantesca nunca antes vista en la zona, ni en el territorio nacional... en fin. Pa´l caso que la situación está que arde, digan lo que digan, y no desde hace unas semanas, pues eso ya tiene un lustro en esa tristísima situación; situación que ni un gobierno, ni otro, ha podido controlar.

con.todo.respeto@live.com