Con todo respeto

Del miedo a la colombianización al terror de la mexicanización

Para tener una mínima noción de cómo andamos en materia de seguridad social en el país, bastaría revisar, por ejemplo, la segunda mitad de los 90´s, donde la in-seguridad social se vió afectada por el creciente robo en el transporte público y, especialmente, el robo de vehículos. Aquellos eran los tiempos en que para algunos analistas, dicha situación fue disparada por los efectos de la crisis económica, luego del célebre error de diciembre, cuando a sus primeros 21 días de presidente, Zedillo decidió devaluar severamente al peso mexicano; para otros, la televisión abierta también colaboró con el ambiente de inseguridad al mostrar la impunidad con que operaba la delincuencia mediante la generación de ciertos contenidos a través de cierto tipo de programas que generaron esos efectos, a decir de especialistas.

De hecho, al finalizar aquella década, ocurrió que algunas voces se alzaron para señalar que algo estaba pasando en Ciudad Juárez, empero, el proceso ciudadanizador electoral de entonces así como una larga precampaña presidencial, acapararon el interés político y social que, en su momento, representó un factor determinante y, para otros, de distracción, sobre el problema medular, desde la perspectiva de la gente.

Revisando, pues, lo ocurrido durante la primera década del siglo XXI cuando diversas voces advertían a México, desde adentro y fuera de nuestras fronteras, que nuestro país podría colombianizarse al considerar que en México la violencia e inseguridad estaban cobrando las formas que dieron lugar a que dicho país se viera enfrascado en una costosa y sangrienta lucha contra el narcotráfico, no había una voz a la que le hiciera falta razón.

De hecho, en el turno del entonces flamante Gobierno Federal de principios de siglo, no se hizo caso de estas señales a pesar de las claras muestras que podían palparse tanto en Baja California como en Chihuahua o Tamaulipas y en Jalisco, donde ya se hacía sentir la presencia de un cartel mexicano y cuando, curiosamente, “dejaban salir” a El Chapo Guzmán de la prisión de Puerta Grande, el representante del cambio en México tomó como primera decisión casarse para después buscar dejar en familia la sucesión presidencial al estilo de los Kirchner –la cual que fracasó en el intento-, y, finalmente, pelearse por todos los medios a su alcance con quien pudiera representar una amenaza para cumplirle a su partido el favor de haberle ayudado a llegar a Los Pinos; en tanto, desde su horfandad, el país adoptaba al narcomenudeo como el nuevo modelo de negocio, al estilo de los microchangarros propuestos por Fox, sin más afán que el de incorporar al modelo socio-económico imperante, el del tianguismo y el ambulantaje, su sello personal, con todo y que esa era una idea primigenia del perredismo.

Empero, resultado de una presión social, algunas autoridades intentaron tomar riendas en material de seguridad. Entonces, se creó la figura de un Secretario de Seguridad Pública Federal, en la persona de Ramón Martín Huerta –ex-secretario de gobierno en la gubernatura de Fox en Guanajuato-, quien en un hecho sin precedentes, buscó encumbrar su carrera tras un arresto de autoridad y poder, mediante el cual decidió llevó unos tanquecitos militares alrededor de los penales donde se encontraban presos algunos lideres en activo de las fuerzas delincuenciales… como si dicha acción representara alguna amenaza para alguien que está dentro de una cárcel, máxime si es de alta seguridad. Tiempo después, inexplicablemente, cayó el helicóptero en que viajaba Huerta; y así también, se fue el sexenio de Fox en materia de seguridad social: sin que nadie se atreviera a concretar solución alguna en la materia.

Actualmente, luego de un sexenio más que, al parecer, en nada colaboró en favor de atemperar la creciente preocupación social, hasta ahora no hemos tenido muy buenas noticias al respecto, pues a decir de muchas personas dichas acciones sexenales no han reducido los índices de delincuencia, y mucho menos los niveles de violencia en el país o en los estados, donde tristemente, a pesar de que las diversas policías han reportado una baja en los indicadores, aún prevalecen los hechos que y testimonios que nos hacen pensar que, lamentablemente, no se vislumbra un cambio inminente o inmediato en la materia. Y cómo va a ser así, con una historia de más de 20 años que, tristemente, ha resultado sumamente influyente para los tiempos actuales y, sobre todo, para las nuevas generaciones.

Es así como llegamos al día hoy en que se pudo saber que el actual Papa Francisco, a través de una conversación privada que su interlocutor hizo llegar a los medios, dijo que teme que Argentina se mexicanice, pues asegura que tras conversar con obispos mexicanos, la situación acá es de “terror”… Ante ello, y más allá de nota diplomática que México envío al Vaticano para pedir una explicación por sus dichos, al Papa no solo no le hace falta razón en lo que dice, sino que, por el contrario, sus fuentes resultan ser sumamente allegadas a uno de los sectores más vulnerables en materia de inseguridad, y no solo de aquella que afecta a los mexicanos, sino entre otros, a los migrantes que atraviesan o llegan a nuestro país.

Si bien es cierto, además de lo nada alejado de la realidad nacional de nuestro país, la visión del Papa no resultó ser ni un exabrupto ni mucho menos, Y tal ha sido su elegancia que antes de negar su propia autoría y/o descalificar a su interlocutor por traicionar la confidencialidad de sus conversaciones, sencillamente, con todo y la nota diplomática mexicana, reforzó el tema arguyendo su expresión muestra que está preocupado por nuestro país, y que rezaría por evitar que sus pensamientos hieran a los mexicanos… como haya sido, entre el mensaje de Iñarritu el domingo pasado tras consagrar una hazaña irrepetible, y ahora con la filtración papal, queda claro que el daño nacional ha traspasado más de una frontera en el mundo.

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