Con todo respeto

Una de cal por tres de… outsourcing

Hace meses se aprobó una nueva ley ques-que para incentivar el empleo en México: la Ley de Fomento al Primer Empleo, promovida por Manlio Fabio Beltrones, el priísta. En primera instancia, la propuesta legislativa nos dejó ver que en este país antes de reconocer cuán necesario es crear opciones de empleo a la voz de ya, primero; hay que cabildear el tema entre los cercanos, luego dejar que madure la idea, y con un poco de suerte, entonces, se determina que se legisle en la materia. Y si todo esto ocurre, pues ya... que se decrete su uso y aplicación.

Se trata pués, de crear ofertas de trabajo para aquellos que no han tenido uno registrado ante el IMSS o el ISSSTE, es decir: de esos que carecen de prestaciones y acceso a la Salud Pública... y sí: esta iniciativa no es para todos; es solo para aquellos que carecen de experiencia o que la tienen pero en el mercado informal o en el subempleo.

"México es un país de jóvenes. Así lo demuestra el Censo de Población y Vivienda 2012: los mexicanos entre los 12 y los 29 años de edad suman 36.2 millones, lo que representa el 320/0 del total de habitantes. La edad promedio es de 26 años, inferior al promedio mundial de 28, colocándolo en el sitio 106 entre 228 naciones y territorios alrededor del mundo", dice parte del documento que presentó la Gaceta Oficial sobre la expedición de dicha Ley.

Y es que según la Encuesta Nacional de Ocupación, al corte del primer trimestre, en México teníamos más de 3 millones de desocupados y más de 5 millones de subocupados; y por si fueran poca cosa estas cifras, el reporte indica que, además, hay cerca de 13 millones de personas más en el sector informal. En suma: este universo supera los 20 millones de ciudadanos mexicanos, de donde la mayoría son jóvenes, por no decir ninis.

Ante ello, no han faltado los representantes de Educación y otras dependencias para matizar que los ninis, como proporción de la población juvenil, "vienen decreciendo históricamente", y que no se trata de una condición permanente, sino de una situación dinámica y que 'una buena parte de estos jóvenes son mujeres que se dedican a quehaceres del hogar'... qué tranquilidad, ¿no?

A juicio de algunos, la pertinente aclaración, está dirigida a la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a quien le hacen saber, entre otras cosas, que el fenómeno de jóvenes que no estudian ni trabajan en México es muy heterogéneo y que parte de su solución podría concretarse –casualmente-, con la correcta aplicación de la reformada Ley Laboral.

De hecho, en su primer artículo, dice: "Artículo 1. La presente Ley es de orden público, interés social y de observancia en el territorio nacional, y tiene por objeto fomentar el primer empleo de jóvenes estudiantes y egresados de nivel Técnico Superior y de Educación Superior, en el sector público y privado, a efecto de generar oportunidades de inclusión social y brindarles experiencia profesional".

En gran medida, lo anterior nos recuerda cómo hace unas semanas, así de la nada, el Presidente de México dijo que: "México demanda que sean más los jóvenes mexicanos comprometidos con el país".

Y como resultado del llamado presidencial, no han faltado algunos que han pretendido que las universidades, públicas o privadas, le entren al tema. Empero, hasta ahora no ha habido guapo que le tome la estafeta, y ya no digamos de universidades públicas, pues de la privadas; mejor ni hablamos, ya que en el tema han brillado por su ausencia, aunque, dicho sea de paso: las Política Públicas, también.

Entre tanto, en materia de los dimes y diretes que sobre las discusiones de la Reforma Laboral se han dado, durante las últimas semanas, una de las principales preocupaciones de la gente han sido el hecho de que a la opinión pública no le ha quedado claro, aún, cuál es la finalidad de la pretendida Reforma que están impulsando los partidos, tanto de modo individual, como colectivamente, pues hasta ahora, en términos generales, la percepción señala que la sociedad ha atestiguado esta discusión legislativa con una muy baja expectativa de beneficio.

Con todo y lo anterior, el propio decreto anexa una bonita nota aclaratoria: "De acuerdo con el Foro Económico Mundial, México ocupa el lugar 66 entre 139 países conforme a su grado de competitividad; sin embargo, en términos laborales, se ubica en el 120".

Y es que, a decir de la gente: 'mientras los legisladores sigan metiéndole mano al tema del empleo sin clarificarle a la sociedad sus acciones, y mientras 'sigan aprobando y firmando iniciativas que no leen', no habrá Ley alguna que solvente la creciente y ominosa realidad de un país con una baja oferta de empleo, y con una alta demanda de outsourcing.

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