Con todo respeto

Duarte, entre conspiradores y casos de “familia“

La sola idea de que la detención de Javier Duarte pudiera formar parte de una estrategia política del PRI, en la búsqueda por recuperar la confianza de los votantes con miras a las elecciones venideras, es para algunos una simple "teoría de conspiradores" pero, para otros, aún esa simple idea bien merece el beneficio de la duda.

En el mejor de los casos, lo más importante, siempre, es la apreciación de la opinión pública. Sin embargo, vale la pena considerar una serie de aspectos para fundamentar o descartar adecuadamente cualquier perspectiva.

Para ello, en primera instancia, debemos preguntarnos qué implicaciones y posibles interpretaciones podría tener la detención de un político mexicano, prófugo de la justicia, pero también, considerar el momento en que esto ocurre. Y es que en el caso que nos ocupa, habría que detallar que el indiciado fue gobernador de un estado, que es de extracción priísta, que sus correligionarios sostienen una reñida contienda electoral en el Estado de México, y a su vez, que nos encontramos en el preludio de las elecciones presidenciales de nuestro país, de suyo aún más inciertas y reñidas que nunca para dicho partido quien, entre otras cosas no menos importantes, se encuentra en el poder.

Considerando lo anterior, no es nada difícil de suponer que la noticia de la detención de Duarte cause un efecto -mayor o menor-, pero positivo en la confianza de la opinión pública en relación con la autoridad y la política, y directamente, con los principales responsables de la actuación de ambos, es decir: del Gobierno Federal, quien es comandado por un hombre que responde a los intereses de su partido, el PRI, de quien este último, al estar en el poder, y a su vez ser de quien depende la PGR, claramente la sociedad percibe que ambos "dieron lugar" a que esto ocurriera, y es ahí donde la sociedad podría interpretar que "presumiblemente" ambos actores no se negaron a que ocurriera la detención, especialmente, entendiendo que en nuestro país existe la fundada percepción de que en casos como estos, "pudieran no haberlo permitido" como en tantos otros casos ocurridos en historias semejantes.

Ahora bien. Una idea en sentido contrario respecto de la influencia positiva de este evento, así como una afirmación en el sentido de que el hecho es más circunstancial que causal, también podría tener cabida. Empero, no sería sino hasta que esta historia se desarrolle casi por completo para que la verdad detrás de ella se haga notoria. Y ante ello, hay cuando menos dos escenarios posibles: que el proceso se desinfle en el camino, en un periodo semejante al de la temporada electoral mexicana aún y cuando pudiera dictársele cárcel o no, y saliera del embrollo rápidamente; y el otro escenario es todo lo contrario: ver, por primera vez, un caso en el que un político priísta cayera en verdadera desgracia sin ser absuelto de nada durante décadas.

Dado que nada por ahora nada está definido aún, sin duda será cuestión de tiempo para saber si hay "gato encerrado aquí o no". Mientras tanto, dada la experiencia que la sociedad mexicana ha vivido en estos menesteres, no es anda difícil apostar por ahora, a las teorías conspiradoras que, por suerte, suelen confirmarse más pronto que las que no lo son, así es que, sí algo es seguro, es que en breve sabremos de qué se va a tratar esta historia.

Entre tanto, no perdamos de vista, también, que una historia semejante a esta ocurrió hace casi dos décadas, cuando en el año 2000, Oscar Espinosa Villarreal, quien entonces era Secretario de Turismo, y a su vez, quien fuera el último regente de la Ciudad de México de 1994 a 1997, también de extracción priísta, fue acusado del desfalco de más de 400 millones de pesos durante su regencia capitalina, y luego de convertirse en prófugo de la justicia, "apareció" en Nicaragua para orquestar desde ahí su defensa legal -cómo ahora lo hace Duarte desde ahí cerquita-, para finalmente regresar a México con un amparo judicial –que le permitiría evitar pisar la cárcel-, para más tarde, lograr un acuerdo de defenderse en libertad, la cual goza hasta ahora.

Para concluir, hay que decir que en dicho caso, "teorías conspiratorias" no faltaron, pues los señalamientos y las versiones de lo que algunos creían que "algo anómalo" habría pasado con el discrecional manejo financiero de la regencia del DF, comenzaron a circular en los meses previos a la elección presidencial del 2000 cuando, por cierto, el PRI perdió, por primera vez, dicha elección.

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