Con todo respeto

'Next', a disculparse con Trump… y con EPN


El incuestionable triunfo de Trump

Se concretó la elección de los Estados Unidos, y para sorpresa de muchos, en especial, de la familia Clinton y su partido, de los encuestadores, de los vinculados a los intereses políticos distintos a los de Trump y su partido, de los seguidores de las leyendas urbanas, de los amantes de las historias sospechosistas, y otros tantos –los más-, que hasta “quemaron su pólvora en infiernitos“ buscando convertir a Trump en el enemigo a vencer, Donald John Trump ganó la elección para presidente de los Estados Unidos… y con una muy digna y necesarísima diferencia ante su contrincante, y de paso, haciendo historia, en primera instancia, como el primer presidente electo norteamericano sin experiencia política ni cargos públicos en su biografía, en consumar la hazaña.

Start spreadin’ the news,
i’m leavin’ today
i want to be a part of it
New York, New York

Es así como el hombre de origen neoyorquino, empresario inmobiliario y mediático, ha llegado a la presidencia norteamericana por encima de tantos otros empresarios de su tipo; quizás más compenetrados en la vida política que él mismo y más vinculados hasta con los negocios que habían caracterizado a los aspirantes al cargo como lo son: la carrera armamentista y el petróleo, terrenos en los que ni siquiera se ha manchado las manos Trump… ¿virtud o defecto? No lo sabemos, todavía, pero lo que sí sabemos es que también pasó por encima de quienes tenían ventajas muy convenientes para conseguir el objetivo, como lo es formar parte de la Clase Política y empoderada en Norteamérica, y en especial, un cargo de relevancia en el Gobierno Federal, características que cumplía cabalmente Hillary Clinton, y sin mencionar su ventaja extra al haber sido Primera Dama de los EU como esposa de Bill Clinton, el presidente antecesor de Obama.

I want to wake up, in a city that never sleeps
and find I’m a number one,
top of the list
king of the hill, a number one....

Los resultados de la jornada electoral dejan varias y profundas reflexiones. En principio, que los voceros y creadores de las cifras oficiales durante la contienda han quedado en duda. Pero el resultado también nos dice algo más, quizás más serio aún: siendo buenas o malas las cifras y sus interlocutores, siendo real o falsa la campaña negra que le cocinaron a Trump, y dando por mayormente honesta la votación, podemos interpretar que los intereses de una enooorme cantidad de ciudadanos en los Estados Unidos votaron por ese hombre, “el indeseable“, “el inexperto político“, “el show-man“, “el caudillo, mixtura de Hitler, Noriega, Pinochet, Somoza, Castro o Chávez“, entre tantos otros bemoles, es el hombre en quien confían las riendas de su país a pesar de sus pesares por algo que parece la única característica que describe, con sencillez, a Trump: no es un político, no ha tenido cargo público alguno, no se le parece a ninguno de ellos, y tampoco ofreció serlo… es decir que, si eso es algo que todos vieron, parece que estamos ante el primer gran paradigma de las elecciones del siglo XXI: no ser político es la característica en que está coincidiendo una mayoría social en la búsqueda de sus nuevos líderes políticos y sociales, y si los especialistas en el tema lo confirman, lo que viene para el mundo resulta muy emocionante en ese aspecto… y ello, sin pensar, en primera instancia en México, pero para México también… lo que quizás explica porque tantos aquí no querían que él ganara, no vaya a ser…

I’ll make a brand new start of it
in old New York
and if I can make it there, i’m gonna make it anywhere

it’s up to you, New York...New
Yooork, Yew Yooooooork!!!

Entre tanto, lo que sí sabemos y hemos atestiguado es el mejor discurso de Trump, el de hace unas horas cuando habló de su triunfo: líneas y párrafos eclécticamente alejado de lo que tanto han dicho de él sobre su egolatría y violencia discursiva, pues su oratoria, espontánea por cierto, fue sí para limar asperezas pero también para dejar callados a sus derroteros –otra vez: primero tras su triunfo y luego con tal discurso-, con un mensaje impecable, elegante, correcto, con sensibilidad y miras de altura, pues haber dicho, entre otras cosas: “mi reconocimiento a Hillary Clinton que además de una gran campaña ha hecho grandes cosas por el país“ y, “le pido a los que no votaron por mí que se conviertan en mi guía para que unidos, reconstruyamos juntos nuestro país”.

De risa loca, el nuevo escenario para México tras triunfo de Trump

Y cómo no, si ahora resulta que Peña Nieto y Videgaray se convirtieron en los Nostradamus de la política exterior del país… Ahora, además de que tantos tendrán que hacer fila para disculparse con Trump, otros tendrán que hacer lo propio con la dupla mexicana que, aunque ya no ganarán nada con ello aquí, serán los únicos mexicanos de la clase política y empresarial con picaporte a la Casa Blanca.

con.todo.respeto@live.com