Con todo respeto

500 días después

Se han cumplido los primeros 500 días de la desaparición más prolongada de un avión en el planeta; se trata de la segunda tragedia de este tipo, después del vuelo 447 de Air France que permaneció un año desparecido, aunque la tragedia oriental ha sido la más misteriosa de ambas, cuando en marzo del año pasado se desvaneció de la vista humana el vuelo MH370 de Malaysian Airlines, con cerca de 400 personas a bordo.

Sin embargo, hace unos días se reportaron las primeras señales de alguno de sus restos cuando una caja metálica fue encontrada en la costa francesa de La Reunión, que ha sido entregada a la Gendarmería local para verificar si pertenece al vuelo citado. De momento, su hallazgo se produce cuatro días después de que en otra playa de esa isla francesa de ultramar, en el océano Índico, se hallara un fragmento de ala que ya ha sido trasladado a la Francia continental para examinarlo.

Y hace unas horas, luego de un intenso peritaje, el primer ministro de Malasia, Najib Tun Razak confirmó que los restos de un alerón hallados en la isla de la Reunión en Francia pertenecen al vuelo MH370 de Malaysia Airlines.

“El equipo internacional de expertos ha confirmado de manera concluyente que los restos hallados en la isla de la Reunión pertenecen de hecho al MH370”, dijo Najib en un comunicado televisado.

La pieza metálica, que apareció en una playa de la isla de Reunión en el océano Indico, fue enviada a Francia para su análisis en el que participaron también investigadores estadounidenses y de Boeing por tratarse de un fragmento de ala de un Boeing 777, igual que el avión desaparecido. Entre tanto, los investigadores estudian el metal con microscopios de alta potencia en busca de pistas que permitan esclarecer la causa de la caída del avión.

Todo comenzó cuando 24 horas después del despegue del avión, se informó que se había perdido la comunicación con él y con lo último que se sabía se presumió que “probablemente” había cambiado de rumbo, y hacia un destino desconocido, también. Horas más tarde, se dijo que un par de pasajeros habrían abordado con pasaportes falsos, lo que en primera instancia alertó sobre la posibilidad de un atentado. Así, y ante la ausencia de hallazgo alguno o restos del avión, se filtraron versiones en el sentido de que quizás, el avión había sido secuestrado, con todo y sus pasajeros, para llevarlo a algún lugar desde el cual presumiblemente, estarían planeando un atentado con él al estilo de lo que vivimos hace más de 12 años en Nueva York.

Tres días después, versiones oficiales notificaron del avistamiento de lo que podrían ser restos del avión sobre el océano índico, y al otro lado de donde estaban buscando, lo que entre otras cosas obligó a los voceros del tema a construir tan nuevas como débiles argumentaciones de cómo habría llegado hasta ese punto el avión. De esta forma, fueron más de tres las versiones de restos del avión y en distintos lugares, aunque todos los ubicaron sobre el mar. Y para robustecer el ya enrarecido ambiente sobre el tema, semanas después fue “alcanzado“ por un misil al sobrevolar tierra ucraniana con 283 personas a bordo. Es decir que en menos de 3 meses, en dos insospechados aeroaccidentes de una misma aerolínea, desaparecieron cerca de 700 personas.

Sobre el primero de los aviones “accidentados“ llama la atención, entre tantas rarezas, la forma en que se dejó fluir la información abriendo tantos riesgos y cambiando tantas versiones. Para nadie sería una sorpresa saber que cuando se investiga un accidente aéreo las informaciones resulten tan cambiantes, pero si es extraño que en este caso los constantes cambios sean de orden público y, por consiguiente, estén cosechando una retaila de dudas más que de certezas, y no solo en la opinión pública sino, especialmente, en el grupo social más afectado por esta historia: los familiares que en medio de su desgracia, por decir lo menos, simplemente no han sido tratados con el respeto y seriedad que merece la situación por la que atraviesan.

Ante ello, curiosamente, se hicieron anuncios oficiales sobre los presumibles destinos del avión, donde el que más llamó la atención fue el que hiciera la aerolínea al dar por accidentado al avión, a pesar de no haber ofrecido ninguna prueba para ello, desde aquél entonces.

En este momento, resurgen las suspicacias del caso. Sin embargo, comienza ahora el gran reto de explicar a deudos y a la opinión pública qué paso con el vuelo, y en el mejor de los casos, a los especialistas de cómo pasó más de medio año sin saber nada de uno de los aviones más grandes de la marca Boeing, pues de ello depende saber el status de la seguridad de dichas aeronaves y, claro, de sus pasajeros, que son millones en el mundo.

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