Con todo respeto

Y cuando despertamos, la casa seguía ahí

Dadas las controversias surgidas por las revelaciones periodísticas que dieron a conocer que el presidente de México habría recibido en posesión una lujosa y costosa propiedad en las Lomas de Chapultepec, a través de un bien inmueble que habría sido puesta a nombre de su esposa, con el intermediarismo de una empresa constructora mexiquense con quien, presumiblemente, Peña Nieto habría celebrado múltiples contratos en el pasado, durante su etapa de gobernador, las críticas y las reacciones no se hicieron esperar.

Paradójicamente, las aclaraciones del presidente así como las de su esposa, sí dilataron lo necesario como para generar un caldo de cultivo en medio del ya enrarecido ambiente político y social de las últimas semanas, el cual, entre otras cosas, suma cada vez más mexicanos molestos... muy molestos, por decirlo suavemente.

Y cómo no si a pesar de la situación actual del país, antes de aclarar lo necesario sobre dicha propiedad, el presidente primero se dio un tiempo para cancelar una licitación pública ferroviaria que, presuntamente tiene una conexión con el tema de la casona, para así avivar el fuego de dicho tema; después se fue de gira al otro lado del mundo por una semana, y ya después de 15 días, comprometió a su esposa a dar las explicaciones esperadas... y sí, así se van creando los verdaderos “rialitis“.

Fue así como hace unas horas, de manera insospechada e histórica en la vida pública de la esposa de un presidente mexicano, que la señora Rivera de Peña difundió un mensaje sobre dicho tema a través de un video que dio a conocer a través de su página de internet.

En dicho material que tiene una duración aproximada de siete minutos y cuatro cortes o ediciones en su “time-line“, la esposa del presidente desperdició la oportunidad de mostrar su mejor actuación dejando ver las emociones y sentimientos de molestia que le provoca el incómodo y controversial tema de la ya popularmente llamada “Casa Blanca“ que, con taaanto esfuerzo y ahorros, logró comprar recientemente en la módica cantidad de 54 millones de pesos... y eso, sin considerar el valor del mobiliario y los acabados que adquirió para el inmueble, que bien podrían alcanzar el 20 porciento de dicho costo.

“No tengo nada que esconder; como ciudadana, aún sin ser servidora pública, me siento con responsabilidad de explicarles paso a paso todo lo relacionado con la casa que ha sido cuestionada por algunos medios de comunicación”.

Angélica Rivera argumentó que desde los 15 años de edad inició su carrera artística y trabajó durante 25 años para la empresa Televisa realizando telenovelas que no sólo fueron vistas en México, sino en muchos otros países y con una “alta audiencia”, afirmó.

Sobre la casa ubicada en Sierra Gorda número 150, precisó que en 2008 en el marco de su contrato con Televisa se le otorgó el uso y goce de la casa ubicada en Paseo de las Palmas número 1325 donde comenzó a vivir en ese mismo año. Asimismo, en su video mensaje informó que ganó 131 millones 690 mil  pesos en 2010 y que hasta pagó impuestos  por 39 millones 278 mil pesos ese mismo año.

Rivera detalló que al finalizar el contrato en 2010 con la empresa televisiva se le pagó con la propiedad de Paseo de las Palmas junto con un monto total de 88 millones 631 mil pesos más IVA.

Por su parte Rivera -al estilo de López Obrador sobre Abarca-, admitió que efectivamente conoció al ingeniero Juan Armando Hinojosa “como a muchas otras personas“ (Hinojosa es el propietario de la inmobiliaria mexiquense a quien pertenece la casa que actualmente está pagando a plazos), y a quien le comentó que quería conseguir un terreno y adquirir una casa.

“Yo me comprometí a que una vez que se terminara la construcción de la casa celebraríamos un contrato de compraventa; la inmobiliaria consiguió y adquirió en noviembre de 2009  el terreno de Sierra Gorda número 150 que está junto a mi casa de Palmas. Se inició la construcción de la casa en el mes de julio de 2010, tiempo después la inmobiliaria me comentó que el terreno de junto estaba en venta y se acordó que se compraría para integrarlo a la casa que estaba en construcción”, destacó.

En este contexto expuso que una vez concluida en enero de 2012 firmó con la inmobiliaria una compraventa con reserva de dominio respecto a los inmuebles fusionados con número 150 y 160 de la calle Sierra Gorda, así como en relación con las construcciones en ellas edificadas.

“En esa fecha se me dio formalmente la posesión, el total del precio de la compraventa fue de 54 millones de pesos a un plazo de 8 años con un interés del 9 por ciento. Al día de hoy he pagado un total de 14 millones 343 mil 555 pesos, monto que equivale casi a un 30 por ciento del total del precio pactado. La casa y las construcciones sigue siendo propiedad de la inmobiliaria hasta que yo haga el pago total del precio pactado y de todos sus intereses”. Asimismo, dio un par de notas más: la primera; que para evitar especulaciones adelantaba que es propietaria de un departamento en Miami desde 2005 y un departamento en La Herradura que adquirió para su mamá. La segunda, dijo: “He tomado la decisión de vender los derechos derivados del contrato de compra-venta, porque yo no quiero que esto siga siendo un pretexto para ofender  y difamar a mi familia”... y aunque esto último ya no lo pudo evitar, la decisión de vender hoy no se explica siendo todo cierto como ella dice.

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