Con todo respeto

Y cuando despertamos… la Línea 12 seguía ahí


Nada resulta más curioso que el manejo que se ha hecho del insospechado caso de la Línea 12 del Metro y sus sorpresivas irregularidades, en todos sus aspectos, es decir; en lo estructural, lo económico, lo social y hasta en lo político. Y es que, en principio, el hecho de que una autoridad gubernamental diga que una obra como la del Metro presenta diversos problemas, al grado de que hay que “cerrarla y arreglarla con un presupuesto millonario”, es verdaderamente novedoso, y esto considerando cuando menos tres aspectos: que la obra es nueva; que es la propia autoridad quien está señalando los problemas que presenta y; que el presunto responsable de este caso es casi hermano político del acusador… o bien, lo fueron en el tiempo en que uno permitió que el segundo lo sucediera en el trono… simplemente inédito.

Ante ello, vale la pena preguntarnos cuán verídico puede ser todo esto. Al respecto, y a juzgar por las evidencias presentadas, estas parecieran sembrar las dudas necesarias. Sin embargo, lo que también es cierto es que nunca antes se habían reconocido problemas tan serios en una obra pública como los ahora presentados.

Paralelamente, la autoridad actual ha fijado su postura en términos de que el estado que guarda la obra inaugurada hace 17 meses, la de la Línea 12, no garantiza la seguridad de los usuarios, lo que dicho sea de paso, también resulta insospechado, pues pocas veces autoridad alguna ha reconocido que, además de que algo está mal hecho, hay que cerrarlo porque atenta contra la seguridad de la gente… simplemente conmovedor.

Y es que nuestro país y sus gobernantes son un libro abierto en materia de obras o proyectos inconclusos, hechizos o controversiales, por decir lo menos. Un par de ejemplos son: la Estela de Luz, la Ciclopista, la Biblioteca Vasconcelos, el proyecto de la nueva Refinería en Tula, en Hidalgo o del aeropuerto en Atenco, la inseguridad nacional, el nuevo edificio del Senado, Mexicana de Aviación, Pasta de Conchos, el error de diciembre, hasta los daños por el sismo en 85, el 68, la mismísima Revolución mexicana, así como la entrega de parte del territorio mexicano a los Estados Unidos… entre tantas anécdotas de la historia de México.

¿Pero qué implicaciones tiene un anuncio de tales características, especialmente cuando los temas que dan forma a la novedosa controversia alcanzan a las empresas participantes así como a actores de gobiernos locales y federales? Pareciera que hay alguien que busca hacer “el caldo gordo”, y no solo eso, sino de paso, exhibir a todos, como si se tratara de un acto de suma honestidad y responsabilidad social que ningún funcionario de gobierno en México haya tenido antes… simplemente inverosímil.

En el remoto caso de que este hecho sin precedentes tuviera alguna pretensión por encima de lo que aparenta, qué podría estarse cocinando aquí: un nuevo y más adelantado “complo”, al estilo de lo que se orquestó contra AMLO en el pasado, dirigido a un hombre que tiene aspiraciones presidenciales y que podría ser respaldado por el empresario más influyente de los últimos años; o bien, a los mismos actores pero por separado: a uno por sus pretensiones y cambio de filias políticas, y a otro, conveniente y simplemente porque representa una amenaza empresarial en todos los sentidos? En su caso, ¿de qué estaríamos hablando si esto fuese mínimamente posible… y lo que es mejor: a cambio de qué?

¿Y de qué estaríamos hablando si nada de las especulaciones anteriores tuvieran posibilidad alguna de ser lo que sugieren?… Sin duda, estaríamos frente a un fenómeno en materia de acciones de gobierno, pues informar a la opinión pública, así de la nada, sin filtración alguna de por medio, sin que alguien les obligara a rendir cuentas, sin escándalos, investigaciones, críticas, controversias previas o acusaciones provenientes de grupos de oposición o de otras latitudes, no ha sido práctica ni constante alguna de nadie de la clase política mexicana hasta ahora.

Entre tanto, algo más que llama la atención es la oferta que han hecho de reembolsar a los usuarios afectados el equivalente al costo de un viaje en el metro, ida y vuelta, por día de afectación, pues considerando que se ha anunciado que el cierre durará seis meses (180 días) cuando menos, afectando diariamente a cerca de 500 mil usuarios, la cantidad resulta exorbitante.. haga la cuenta, es una cifra de ocho ceros!

… Y sin hacerla, igualmente debemos preguntarnos ¿cómo va a pagarse eso; echando mano del aumento? Porque tal pareciera, que llegó el aumento y ahora hay para hacer devoluciones y hasta para fondear los arreglos de la Línea 12 que costarán $700 millones. Como si dichas cantidades sobraran en el presupuesto del DF y el Metro… simplemente escabroso.

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