Con todo respeto

Nueve décadas no fueron suficientes.

Murió Fidel Castro y la opinión pública mundial no parece estar despidiéndose, al unísono, del líder que tantos consagraron durante más de dos décadas del siglo pasado. Sí, algunos sectores sociales en la propia Cuba se han despedido de él vitoreando la frase "Yo soy Fidel", sin embargo, aún esas expresiones en la isla no han sido propiamente masivas o sumamente elocuentes.

En paralelo, la pleitesía organizada por la clase política cubana para que diversos personajes de la política mundial acudan a sus exequias no ha sido la más rimbombante, y mucho menos ha generado reflexiones o anécdotas que parezcan superar la noticia del ciclo de vida que culminó el 25 de noviembre pasado.

Tras su muerte, tal parece que la sociedad actual, de donde una parte de ella, generacionalmente, no vivió o no compartió los trascendentes momentos de la Cuba Revolucionaria ni el protagonismo de sus actores, ha comenzado a debatirse acerca de los logros del "Comandante en Jefe".

Esos épicos logros de Castro hoy no parecen tan valiosos como antes. Sin duda, haber enfrentado a los estadunidenses con la vehemencia y pasión liberadora con que él lo hizo y hasta haber sido abogado de sí mismo hechos encomiables, máxime por los grandes episodios que de ahí se escribieron. Sin embargo, tal parece que hoy, a más de 60 años de sus hazañas, no parecen alcanzar esos méritos para seguir aplaudiéndole por ello, pues desde hace 30 años una sociedad internacional y crítica, que incluyó a intelectuales mexicanos, comenzó a revelar y a criticar el estado de emergencia que guardaba la isla, en parte por el cerco de los países aliados para ello, y por otra parte, debido al propio blindaje que el eteeerno Comandante había construido desde el interior de su país, marginando a su sociedad a los límites de sus fronteras y a sus paupérrimas opciones de desarrollo, pero eso sí, derrochando adoración a la figura de un líder y a un decadente sistema social que el mundo -incluido Fidel-, estaba atestiguando. Una época de fin de siglo donde ya no parecía haber esperanzas para el socialismo, pues los hechos mundiales eran contundentes: la caída del muro de Berlín, la pulverización de la URSS, los conflictos petroleros y bélicos en medio oriente, las patadas de ahogado de Chávez, el cuestionable triunfalismo del propio Evo Morales... con todo y los intentos de estos últimos por crear un mundo a parte con Fidel.

Así, con las notorias evidencias del fracaso económico basado en un modelo social inoperante durante décadas, con serios señalamientos mundiales por la falta de respeto a los Derechos Humanos de sus habitantes, con una innegable censura mediática y política, con su cerrazón a sistemas de comunicación modernos para la población, heredando su silla presidencial a alguien que se "sacó de la manga": su propio hermano -diez años-, sin haber erradicado la percepción de que la isla es un burdel del turismo internacional... desperdiciando una longevidad envidiable que le habría permitido rehacer su propia historia y la de tantos cubanos, y vistiendo un pants Adidas, así murió Fidel.

Ajonjolí de todos los moles.

El tema del ex-secretario de hacienda Luis Videgaray y su previsible llegada a la cancillería mexicana en un rol para el que no hay cargo disponible, ha causado serias suspicacias e incomodidades, al grado de que la todavía canciller mexicana, así como el actual secretario de hacienda y otras personalidades de la propia presidencia hubieron de reunirse con el presidente para que éste les explicara de qué va su movimiento con Don Luis en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Sin embargo, dicha reunión no parece haber sido de gran consuelo para algunos pues, por si fuera poco, días después trascendió la versión de que en breve habría nuevo canciller en el Gobierno Federal.

Y para seguir sumándole a esta historia, hace unas horas, a propósito del aniversario del PRI, personalidades del partido invitaron al presidente a una reunión conmemorativa donde, según se supo, entre otros temas, militantes habrían pedido a Peña Nieto definiciones sobre el rumbo que tomará su política en torno a los presidenciables. Curiosamente, a dicha reunión llegaron algunos de los aspirantes del partido, entre quienes destacó el arribo del propio Luis Videgaray que, tal parece, está más vivo que nunca.

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