Con todo respeto

La conveniente ruptura de la izquierda

Hace tres años, y para sorpresa de algunos, Andrés Manuel anunció su separación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), así como de los llamados partidos de izquierda, el Partido del Trabajo (PT) y de Movimiento Ciudadano (MC). Claramente, del anuncio se desprendería la creación de Morena, meses después.

“Tengo en el PRD muchos amigos, que en todo momento me dieron su confianza y respaldo y, en correspondencia, considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad. Estamos a mano y en paz”.

A pesar de sus dichos, el tema de su separación sugirió una serie de reflexiones, entre las que destacó lo que ha sido visto como una clara ruptura entre las partes, especialmente, ante el PRD. Al respecto, vale la pena recordar que en marzo del año pasado, López Obrador deslizó el anuncio de su salida del partido en medio resultado de la crisis que generó, a nivel interno y local, el tema de la frustrada alianza entre el PRD y el PAN con miras a la candidatura única por la gubernatura del Estado de México, que a la postre concluyó en una de las derrotas electorales más contundentes para ambos partidos, considerando sus propias previsiones.

“No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos. Me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes”.

En aquel entonces, fue el propio Ricardo Monreal, le ahora flamante jefe delegacional en Cuauhtémoc que ya se hasta dió el lujo hasta de anunciar que ganó esta elección para buscar la jefatura de gobierno en 2018. Pero en su momento, fue quien aseguró que AMLO no sólo había salido del partido sino, también, que no veía forma de que dicha decisión cambiara. Sin embargo, tal y como lo sugirieron otros, AMLO y PRD resolvieron seguir juntos temporalmente dada la conveniencia mutua de aguantar hasta haber pasado la elección presidencial del 2012. Y cómo no, si la simple expectativa de una épica victoria servía para alimenta la ambición de las partes. Empero, insospechadamente, como creen algunos, posteriormente, el resultado no les favoreció...

“Lo determinante fue el uso del dinero para traficar con la pobreza de la gente” (...) y “no se trata de juzgar a quienes por necesidad venden su voto. La perversidad es de aquellos que, valiéndose del hambre y de la miseria, compran la voluntad de los desposeídos.”.

Fue así como AMLO llegó a la conclusión personal de que, ahora, era el momento más oportuno par intentar un nuevo proyecto, mismo que ha resultado muy cuestionado por un par de aspectos fundamentales: uno de ellos, la fundamentación sobre la necesidad de oootro partido más; así como la desconocida justificación de que, en su caso, dicho partido sea de izquierda, tal y como lo plantea AMLO, considerando que ya existen tres de ellos: PRD, PT y MC; y por último, el tema más incómodo al respecto, el de los dineros para solventar la “vida del partido”, y es que tal y como se sabe, si fuera el caso, a ése nuevo partido habrían de asignársele cerca de ciento cincuenta millones de pesos para sus gastos, anualmente, lo que representaría cerca de mil millones de pesos este sexenio. Y si dicha cifra se la sumamos a la que van a recibir los otros tres partidos, entonces vemos que juntos se van a llevar una bolsa económica, proveniente del erario del país así como del bolsillo de los mexicanos, muy importante. Y ello, sin considerar la que PRI, PAN, Panal y Verde, también tendrán. Suma que, de suya, se antoja ominosa para el estado económico que del país.

Ahora bien, y si consideramos algunos de los actos característicos de los partidos, no sería nada difícil de esperar que, previo a una elección se alíen entre todos éstos para terminar presentando candidatos comunes, sin pensar si quiera en lo remoto que sería que entre ellos hasta coincidieran en proponer a AMLO como abanderado presidencial, devengando presupuestos de cuatro en beneficio de uno sólo, tal y como ocurrió en esta elección intermedia, especialmente, en las candidaturas delegacionales.

En su momento, AMLO dijo: “En esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo haré desde el espacio que representa Morena, por esta razón me separaré de los partidos del movimiento progresista”

Ante este escenario, se confirmó la crítica más clara y desoída por AMLO quien no cesa en consagrarse, a través de sus actos, en un caudillo de la política y ahora, en el caudillo de las izquierdas, con las profundas e insalvables  repercusiones que tendría para de los idearios de su movimiento y, ampliando cada vez más, la contundente distancia que ha generado con la verdadera izquierda del país; la misma que se perdió de representar con su apoyo y reconocimiento, es decir, dignamente.

Hoy, a unos días de la elección intermedia, además de ver la evidente fractura de las izquierdas y la contundentísima derrota del PRD en el DF y el país, también queda claro lo conveniente y, quizás, hasta premeditado, que resultó dicha división pues hoy el PRI obtuvo 28.6% de la votación, el PAN el 20%, el PRD 10.6%, Morena 9.8%, MC 6.1% y PT (apenas) 3%, de donde, sí sumamos a los “partidos de izquierda“, juntos consiguieron 28.9% de la votación al corte del 98% del cómputo, lo que muestra claramente el porqué de lo que ha venido ocurriendo en el PRD desde hace más de un lustro.

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