Con todo respeto

La cereza del pastel

El comisionado para la seguridad y el desarrollo integral de Michoacán, Alfredo Castillo, quien llegó hace poco menos de un mes a la entidad con la encomienda presidencial de atender y, en el mejor de los casos, resolver los profundos problemas de seguridad y violencia que azotan al estado, insospechadamente, dio visos de estar cerca de encumbrar su misión en la región, y al mismo tiempo, hasta habría dejado ver que dicho objetivo es: detener a La Tuta, líder principal de Los Caballeros Templarios… y no otra cosa.

Al menos, así lo hizo ver Castillo durante una entrevista radiofónica a la radio de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, al asegurar que “la detención de uno de los principales líderes de Los caballeros templarios, Servando Gómez Martínez, La Tuta, sería la cereza en el pastel del operativo que ha emprendido desde hace un mes en la entidad”.

Ante tal aseveración, el comisionado especial hace ver, primero, que detener a La Tuta, quien hasta hace poco cobraba como maestro en una escuela de nivel medio en el estado, no solo es el objetivo principal de su encomienda, sino que, además, es el único, pues su detención sería de tal relevancia que hasta grado de “cereza del pastel” alcanzaría y; en segunda, parece soslayar al resto de los problemas que afectan al estado desde hace tanto tiempo, como haciendo ver que todos los problemas de Michoacán comienzan y acaban con La Tuta.

Si fuera el caso, valdría la pena preguntarse ¿quién es La Tuta? Según algunas versiones oficiales, basadas en la ficha de la PGR, “Servando Gómez Martínez, conocido como La Tuta o El Profe, nacido en Arteaga, Michoacán, el 6 de febrero de 1966, es el actual líder del grupo delictivo conocido como Caballeros Templarios y fue líder de La Familia Michoacana, por debajo de Nazario Moreno González, El Chayo y de José de Jesús Méndez Vargas, El Chango Méndez. Se graduó en la Escuela Normal de Arteaga, donde obtuvo su plaza como maestro en 1985. Fue profesor de primaria antes de incursionar en la delincuencia organizada, alrededor del año 2000. Primero fue maestro normalista, después agricultor, luego creó centros de ayuda a jóvenes farmacodependientes y luego traficante de estupefacientes. En marzo del 2011, cuando se da a conocer la ruptura de la Familia Michoacana, Servando Gómez Martínez pasa a liderar, junto con Enrique Plancarte, el naciente cartel Los Caballeros Templarios, de Michoacán”.

Dicho sea de paso, y a juzgar por varios ideólogos, la frase “la cereza del pastel” alude a “la consagración o coronación final de un importante logro alcanzado, ya sea con vehemencia o no, con ayuda o no, pero alcanzado en un entorno presumiblemente adverso y sin grandes pronósticos a favor de su consecución, y donde el factor tiempo es intrascendente, pues es el logro es lo que vale”.

Así pues, tenemos que la expresión de Alfredo Castillo sugiere, cuando menos, las siguientes apreciaciones: que con “la detención” de La Tuta; su misión estaría cumplida; que los problemas de seguridad y violencia en la entidad no son problemas de alto grado de complejidad, enraizados en la corrupción de sus autoridades, locales y federales, como nos habían hecho creer; que de consumarse su detención, Alfredo Castillo podría regresar a la PROFECO, a la PGR o al Edomex, pero sin derecho a vacaciones porque en Michoacán no cumplió ni los tres primeros meses de su contrato; que la condonación de impuestos que hacienda le otorgó a contribuyentes michoacanos durante los próximos 3 años, ya no tendrá efecto pues ni dio tiempo de “condonarles nada”; que la capacitación que recibió toooda la policía del estado no tendrá valor curricular, pues no habrá policía que logre poner a prueba sus nuevas habilidades; o que el michoacanazo que le aplicó Calderón al perredismo en la entidad, ya tiene su “mea culpa” en la figura del propio Tuta… entre tantas otras tantas interpretaciones de “bote pronto”.

Si fuera el caso, vale la pena revisar, también, la ficha técnica de los resultados de la presencia de Castillo en tan importante misión, durante su estadía: “se han decomisado 118 armas largas y 71 cortas; 24 mil cartuchos, 549 cargadores, 24 granadas. Un lanza cohetes, 354 automóviles, casi 3 millones de pesos en efectivo, mil 357 dólares; destruidos cuatro laboratorios que producen droga sintética; se liberaron nueve personas secuestradas, se destruyeron 192 plantíos de mariguana y 31 de amapola.

Se pusieron a disposición ante el Ministerio Público 532 presuntos responsables de la comisión de algún delito, de donde 227 están presuntamente relacionados con ilícitos del fuero federal, como portación de arma de fuego, posesión o distribución de narcóticos, o posibles vínculos con la delincuencia organizada. Además, han detenido a dos de los siete presuntos líderes de los templarios: Jesús Vázquez Macías y Dionisio Loya Plancarte. Al día de hoy se asegura que “hay control territorial en las zonas de conflicto y los acuerdos con autodefensas y el lanzamiento de programas sociales, son los resultados más notables de la estrategia de seguridad y los cuales han permitido cambiar la percepción de Michoacán como un estado inseguro y conflictivo”, como citan los reportes del comisionado especial.

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