Con todo respeto

Un boomerang el tuit de Calderón

Hace unos días, el diario alemán Dier Spiegel dio a conocer que una agencia norteamericana espío al ex presidente mexicano Felipe Calderón durante su mandato, en el año 2010. Curiosamente, esta información aparece luego de que hace dos meses una noticia de características semejantes se difundiera a través de un medio televisivo en Brasil. En dicha ocasión, se dijo que los Estados Unidos habrían intervenido el teléfono de Enrique Peña Nieto, en tiempos de su candidatura presidencial, es decir, antes de la elección, durante el año 2012, y que, así también, algunos de sus principales colaboradores también habrían sucumbido ante una flagrante intervención de sus comunicaciones celulares. De hecho, en su momento, la información dada a conocer en Brasil incluyó la revelación de un espionaje paralelo, y de iguales características, a la presidenta de aquel país, Dilma Roussef.

En tanto, en nuestro país, algunas voces plantearon que Peña Nieto debería “exigir” una explicación al gobierno de Barack Obama por la permisión de un evento de tales características. Sin embargo, nada o muy poco se hizo cuando la cancillería mexicana, simplemente, y semanas después, emitió un blandengue extrañamiento dirigido al embajador estadunidense en México por el cual obtuvo un discrecional compromiso de aclarar el asunto, mismo que hasta ahora no ha sido aclarado ni en su más mínima expresión.

Paralelamente, el gobierno de Roussef no solo se pronunció públicamente sobre el caso ante los Estados Unidos, sino que también, consiguió una reunión privada con Barak Obama la cual ocurrió a la postre en Moscú, durante la reunión del Grupo de los 20 en aquél país, y días después, Dilma Roussef hasta se dio el lujo postergar indefinidamente un encuentro previamente pactado, de carácter bilateral, que sostendría en Washington con los personeros de su homologo norteamericano. Las acciones emprendidas por Roussef y su gobierno fueron usadas en México como “el ejemplo” que habría de seguir el gobierno de Peña, empero, la expectativa quedó sólo en eso.

Entre tanto, y en medio de tal contexto aparece la nueva filtración mediática revelada al otro lado del charco que presupone que, también, el ex presidente de México habría sido alambreado y, para sorpresa de propios y extraños, el ahora desempleado presidencial que ocupa su tiempo en una peculiar estadía en una universidad de Boston, en los Estados Unidos, resolvió que debía pronunciarse al respecto por lo que ni tardo ni perezoso, y en un arresto propio de la investidura que algún día ostentó, tomó su smartphone y dedicó 139 caracteres y 19 segundos para enviar el siguiente mensaje a la comunidad tuitera: “Hablé con @JoseAMeadeK Srio. De Rel. Exteriores, para solicitar que transmita mi más enérgica protesta por el espionaje del que fui objeto.”

Curiosamente, luego de leer tan enérgico tuit, uno se queda con el pendiente de dónde quedó la protesta, y además, con la profunda duda de cuál es la protesta. De hecho, a través del mismo medio, el destinatario de su mensaje no dedicó una respuesta.

Ante ello, menos de un minuto después, Calderón escribe un nuevo mensaje, también, de 139 caracteres: “Más que personal, es un agravio a las instituciones del país, dado que se realizaron cuando ejercía el cargo de Presidente de la República”.

Hasta esta parte de la historia, nadie ha dado a conocer el contenido de las presuntas intervenciones cibernéticas a su cuenta de correo, así como tampoco se ha dicho qué impacto o posibles consecuencias tuvo o ha tenido el que una acción de espionaje conociera dichos contenidos. Sin embargo, la protesta y la grandielocuente exigencia de @FelipeCalderón quedó de manifiesto en medio de un solaz vacío de respuestas y controversias, en medio de un canal de comunicación de igual proporción de relevancia que la dimensión del tema que nos ocupa.

Tal parece que al ex presidente Calderón Hinojosa aún le pueden las ínfulas presidenciales de creer que por reaccionar de tal manera puede lograr alguna influencia en un caso que está lejos de ser atendido, al menos, con una seriedad superior a la implementada por él mismo.

Asimismo, la actuación de Calderón pareciera más estar buscando recordarle a un sector de la opinión pública, y en el mejor de los casos, a la propia clase política, que el gobierno actual tiene un pendiente por atender en la materia. Empero, si de ser justos se tratara, habría que decir que la escalofriante exigencia del ex mandatario es de suyo reversible, pues su planteamiento no apunta a otra dirección que hacia sí mismo, pues es claro que para aclarar el cómo pudo pasar esto, a cualquiera con dos dedos de frente llevaría a pensar que el origen de la explicación que pide Calderón no está en el gobierno actual, sino, paradójicamente, en el actuar del gobierno de Calderón que en aquellos años, 2010, era responsable de la seguridad de todo lo relacionado con el presidente en turno, entre ello, la cuenta e mail del ahora ciudadano Felipe Calderón.