Con todo respeto

... la otra, en el bolsillo del usuario del Metro

Parecería que el mentado aumento también servirá para fondear la problemática económica de la línea 12, lo que en su caso resultaría el colmo por donde se vea.

Fue a finales del 2009 cuando Marcelo Ebrard impuso uno de los aumentos más recientes al costo del boleto del metro. En aquel entonces, además de mandar a hacer esa trillada consulta ciudadana, dizque legitimadora de una decisión política y económica, fraguada con anticipación, se incrementó el costo del viaje en 50%, subiendo de 2 a 3 pesos por boleto.

Desde entonces, mucho se ofreció a cambio de tan sonado incremento y poco se concretó; desde mayor seguridad hasta mejoras en el servicio. A final de cuentas, ni una ni otra. Lo más que pasó al año siguiente, en 2010, fue que en la tremenda ola de calor que padeció el Distrito Federal, colocaron macro ventiladores en las principales estaciones, las más socorridas y tumultuarias, así como garrafones de agua para los usuarios.

Y de la seguridad, ni hablamos, pues basta recordar que en aquel año, 2010, en plena estación Balderas, y en hora pico, un hombre solitario disparó contra un par de uniformados hiriendo de muerte a uno y, posteriormente, mató a un segundo hombre, un pasajero de la tercera edad que intentó desarmarlo sin éxito... a la postre, los efectos del aumento, evidentemente, nunca se vieron claramente.

Para entonces, ya habían comenzado los trabajos de construcción de una nueva línea del metro en la Ciudad de México, luego de más de 20 años sin obra nueva de tales características. Fue así como se anunció que la línea 12 del metro sería construida, la cual costaría más de 20 mil millones de pesos, mediante un esquema financiero compartido con el Gobierno Federal, es decir, el del presidente de México, en aquel entonces: Felipe Calderón Hinojosa.

Finalmente, dicha obra fue inaugurada el 30 de octubre del 2012, con la presencia de ambos mandatarios. La inauguración fue con bombo y platillo, y en su momento reunió a dos hombres que no se habían dejado ver juntos durante casi todo el sexenio; en el caso de Ebrard, por guardar la sana distancia desde la perspectiva perredista que hoy ya no conserva; y el segundo, porque no le servía de nada su cercanía, públicamente.

Hoy, a más de 16 meses de aquel evento, insospechadamente, el gobierno actual de la Ciudad de México, encabezado por Miguel Ángel Mancera, quien fuera el Procurador de Justicia del DF durante la segunda mitad del sexenio ebradorista, de la nada y con una mano en la cintura, anunció el cierre temporal de 11 de las 20 estaciones que conforman la Línea 12 del metro, por diversas fallas estructurales que ponen en riesgo la seguridad de sus más 435 mil usuarios diarios. Al mismo tiempo, Mancera anuncia que costará más de 700 millones de pesos dejarla como nunca ha estado, es decir: en perfectas condiciones.

Sin duda, este anuncio resulta sumamente controversial y no sólo en el ámbito social o económico, pues en primera instancia deja ver claramente la enorme distancia que se clarifica entre este par de gobernadores capitalinos, que entre otras cosas hicieron una fuerte mancuerna durante el gobierno anterior. Pero, por otra parte, este hecho sin precedentes, también representa un golpe bajo para la candidatura de Ebrard en el PRD así como en su otro frente político: el multicitado de “las izquierdas” y recientemente confirmado, también.

Dicho sea de paso, para la población usuaria de esta línea, los inconvenientes son muchos, pues además de que el servicio gratuito de camiones de RTP no resuelve de suyo el dilema del transporte, por otro lado, seis meses así resultarán volver a las andadas en términos de los inconvenientes que ello representará para sus desamparados usuarios. Así también, para el erario local, retumbará en su economía pues el presupuesto necesario no sobra ni en el gobierno actual, ni en el país.

Mientras tanto, y en paralelo a esta novedosa situación, cobra relevancia el caso del aumento al servicio del metro que se presentó hace unos meses en la actual administración, pues si bien además de haber cumplido más de 4 meses de haber impuesto un incremento superior al anterior, subiendo de 3 a 5 pesos el boleto del servicio, las decenas de promesas que se hicieron al respecto no solo tampoco se han cumplido, si no que ahora, parecería que el mentado aumento también servirá para fondear la problemática económica de la línea 12, lo que en su caso resultaría el colmo por donde se vea, pues si bien no han combatido el problema de los vagoneros y la seguridad, ahora resulta que la línea más nueva tiene que cerrar por problemas en su infraestructura arquitectónica.

Socialmente, nada más triste y desalentador que ver que los aumentos recientes en el metro, los cuales han sido del 150% no han representado, hasta ahora, garantía alguna para el usuario en materia de lo que verdaderamente esperan los ciudadanos: eficiencia y seguridad en el servicio... pero eso dista mucho de las posibilidades y los intereses de este par de servidores públicos que, simplemente, trabajan para sus carreras políticas, aunque ninguna de ellas garantice llegar a buen puerto, y mucho menos, cosechar la mínima reputación entre quienes les brindaron su confianza en las urnas.

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