Con todo respeto

A 11 años

Hablar de video escándalos en México, es hablar de intereses mediáticos y políticos, pero también es hablar de personalidades de la vida pública que han sido grabados en circunstancias aparentemente comprometedoras. Pero sobre todo, de reacciones y consecuencias públicas que alborotan un entorno.

Ante ello, hablar de lo que ocurrió en la transmisión televisiva del día 3 de marzo del 2004, en El Mañanero, obliga a distinguir que dicha emisión dio a conocer un video escándalo que en realidad fueron dos, es decir: por una parte, presentó una entrevista donde un invitado del programa, Federico Döring, mostró el contenido de un video con imágenes comprometedoras de Carlos Ahumada Kurtz, un empresario argentino, y de René Bejarano Juvenal, perredista y líder de la Asamblea del D.F., y; por otra parte, otro video escándalo, es decir:  el que se produce y desarrolla durante la entrevista con Bejarano, el indiciado del material en cuestión.

Asimismo, este episodio en la vida de la televisión informativa mexicana, ciertamente, no es único, no ha sido el último y tampoco lo será. En la era reciente, digamos del inicio del siglo XXI a nuestros tiempos, a través de los medios electrónicos mexicanos, tanto la radio como la televisión, y ocasionalmente a través de la prensa escrita, han desfilado, cuando menos, una centena de materiales incómodos para la vida pública de diversas personalidades, a quienes por una u otra razón se les ha grabado, en audio, video o imágenes fijas, con cámaras o micrófonos, en situaciones indeseables, al menos para alguno de sus protagonistas.

Sin embargo, ninguno de dichos escándalos había tenido el alcance y el impacto que sí tuvo el transmitido y ocurrido en El Mañanero, pues este evento es el único que ha logrado tener, en un mismo sitio: al protagonista del video escándalo y, al mismo tiempo, que dicho protagonista haya sido sorprendido con la transmisión de dicho material, frente a sí, en una sola emisión televisiva, de tipo informativa, y además en vivo.

Este atípico hecho, a su vez, cuenta con una doble salvedad al caso, pues si bien la mayoría de los video escándalos de estas características han ocurrido en la televisión informativa, así también han sido presentados por profesionales de la comunicación periodística. Empero, el video escándalo aquí analizado, no forma parte de esa categoría al haber sido presentado por un profesional pero de la actuación en su mejor papel de comunicador y periodista televisivo.

Así también, en el tema del alcance de este evento, vale la pena revisar algunos datos relacionados con la televisora, el canal y el emisor. Al respecto, si bien estamos claros de que este video escándalo no se presentó por casualidad o bien, por el simple interés individual de un hombre de la clase política que quiso llevar el material ante un payaso-conductor para deleite de su audiencia, entonces, es evidente que la televisora jugó un papel relevante en ello, pues para tal efecto, primeramente, debió conocer el material y, posteriormente, además de valorar los beneficios de las afectaciones que produciría, lo cual implica la administración y negociación de los mismos con los actores representantes de cada lado, dándose un tiempo para escoger el medio y al vocero, así como los riesgos y los beneficios de tal decisión.

Dado lo anterior, al mismo tiempo, Brozo ofrecía algo más que, ciertamente, no tenían los otros comunicadores: conexión discursiva con un sector de la audiencia, de gran valor para el mensaje a transmitir en dicha ocasión, es decir: la corrupción de la clase política, de un personaje de oposición, y no cualquier oposición como la que representó Fox, no; la oposición identificada con la izquierda mexicana, donde sólo Brozo tenía presencia y alguna autoridad entre la basta oferta de comunicadores televisivos.

Entonces, no era lo mismo que otros exhibieran a Bejarano, pero si el payaso lo hacía, sí, pues era como si el único que los respetaba y ayudaba desde la televisión, ahora, los castigara en vivo, y frente a la audiencia más grande que hubiese tenido antes la oposición de izquierda a través de la televisión abierta o comercial, y en un momento determinante para la selección de candidatos presidenciales y la conformación de campañas electorales la víspera.

Sin duda, a partir de este evento aún sui géneris por los elementos que lo caracterizaron, es evidente que cada nuevo video escándalo que se ha presentado en los medios, ha exigido, por parte de su presentador, un esfuerzo mayor para plantear sus presuntas dudas razonables pero, especialmente, para establecer primeras conjeturas que, evidentemente, no resultan ser una suerte fácil de librar cuando de premisas y aseveraciones ante una audiencia masiva se trate, así sea frente a un personaje de la política o de un integrante de cualquier otro sector de la sociedad.

A final de cuentas, vale la pena revisar dónde están hoy estos personajes y, sobre todo: qué ha sido de ellos, cómo han llegado al día de hoy... y revisar qué han ganado y qué han perdido durante este tiempo. Será en esto último donde encontraremos más respuestas a los misterios que entretejen este interesantísimo capítulo de la vida mediática y de la clase política mexicanas, y en especial, de nuestra sociedad.

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