Con todo respeto

Más lo que se acumule

Durante las últimas campañas presidenciales pocos fueron los temas constantes, entre ellos, los más representativas: empleo, seguridad y crecimiento económico, las cuales, se convirtieron en propuestas de reforma; entre ellas las tristemente olvidadas “diez reformas” necesarias de la era Fox, y: la judicial, la electoral, la laboral –claro-, la económica, la financiera, todas ellas también promovidas por Calderón… y qué decir, recientemente, ya a probadas, por Peña Nieto.

Sin embargo, tanto el trío de necesidades básicas para el desarrollo nacional, así como el resto de las propuestas integradas en el paquete de reformas desde hace más de una década, ya habían sido objeto del discurso presidencial, pues los tres últimos presidentes del país también ofrecieron mejorar dichas cifras. Empero ninguno de ellos lo ha podido lograr y, tampoco, ninguno de ellos lo ha hecho mejor que el anterior durante sus sexenios, a saber:

Por ejemplo: con Ernesto Zedillo, el producto interno bruto (PIB) creció 6.8 por ciento; en el de Vicente Fox, 1.4, y en el de Calderón, según previsiones de analistas y del Banco de México, registró su peor caída desde 1995, cuando ese indicador decreció 6.2%. Tan sólo en el primer semestre de 2009, el PIB se desplomó 9.25%, cuando con Zedillo creció en el mismo periodo 6.5% y con Fox 1.1%.

De hecho, México estuvo marcado por un escenario desfavorable, derivado de la crisis financiera en Estados Unidos, y a pesar del efecto que ello tubo para nuestro país, analistas advirtieron que la economía mexicana caería más que otras de la región, como Argentina (-3%), Brasil (-1,5%), Chile (-1,5%) y Venezuela (-0,5%) . . . Y con un país inmerso en el peor déficit de su historia moderna que superó los 50 mil millones de pesos en deuda pública.

Qué decir en materia de empleo, piedra angular de la campaña de Felipe Calderón, con quien el desempleo abierto afectó a más del 7% de la población económicamente activa (PEA), es decir que: por cada 10 mil personas en edad productiva, hubo setecientos desocupados, lo que implica que aproximadamente cuatro millones de personas no obtuvieron empleo, es decir: un millón más de personas en relación con dicho periodo.

Según algunos indicadores, se estima que al finalizar el sexenio anterior el número de trabajadores asegurados en el IMSS disminuyó 750 mil personas; en tano, en el tercer año de Zedillo ese índice ascendía a 4% de la PEA, mientras en el de Fox a 3.8.

Fue así como a mediados del sexenio pasado que México ocupaba el tercer lugar en la captación de divisa americana vía remesas, por debajo de India y China. Y a principios de 2007, de la captación total, a escala mundial, el país concentraba 7.1 por ciento, y en 2008, 6.1%. En tanto, del primer semestre de 2008 al primer semestre de 2009 los envíos de los mexicanos en el exterior se redujeron en casi 12%. De hecho, en el primer semestre del tercer año de Zedillo la captación aumentó 15% en relación con el mismo periodo del año anterior, y en el de Fox 49% y cerca del fin del sexenio calderonista ingresaron a las filas de la pobreza extrema, especialmente a la alimentaria, más de 5 millones de personas; en su momento, Fox entregó el gobierno con 14 millones y pico, que para julio de este año ya sumaban cerca de 20 millones de pobres en todo el país.

En materia educación y salud, también se ha agravado dicha pobreza, pues las personas en esta situación pasaron de 21 millones en 2006 a casi 29 millones en julio pasado, es decir, un incremento superior a los siete millones de nuevos pobres en este rubro. De igual modo, la pobreza patrimonial se incrementó, como la alimentaria y la de capacidades, cerca de 6 millones, al pasar de 44 a 50 millones.

En materia de seguridad, dan ganas de decir: “mejor, ni hablamos”, pero sí hay que mencionarlo con propósitos de comparación, al menos. Y es que cuando recién llegábamos a la mitad del gobierno de Calderón se tenían 13 mil 652 muertitos y un promedio de 21 asesinatos diariamente, mientras que en los sexenios anteriores, no se registró un número entero por día al corte del mismo periodo, y eso sin mencionar que tres años más tarde, la cifra se había cuatriplicado.

Entre tanto, en lo que va de este sexenio difícilmente se tendrían las cifras finales, máxime que aún falta por transcurrir la mitad del periodo. Empero, lo que es una realidad es que en este momento las cosas lucen fuera de control en muchos aspectos. En la política, por ejemplo, con todo y las recientes regulaciones electorales estamos viendo disputas partidarias sumamente desaseadas como la tiene que ver con las inagotables multas al partido verde o qué decir de la violencia en las campañas estatales donde al día de hoy han matado a más candidatos que los registrados en la última década. O bien, qué decir de los severos atentados a los derechos humanos en el país, y las incómodas aclaraciones en cuanto al doloso tema de la tortura en México y la trata humana, donde hasta ha aparecido el esclavismo aún en el propio Distrito Federal o el lamentabilísimo caso de los jornaleros de San Quintín o bien el penoso tema del ahora ex director de Conagua, y eso sin mencionar el caso Aristegui, los dealers en Ciudad Universitaria, las vejaciones contra una menor reclamada confusamente desde los Estados Unidos, Ayotzinapa y la constante violencia en la Guerrero y en Oaxaca, claramente dejaran un sexenio inolvidable y lleno de datos peculiares en cada uno de esos temas… claro: más lo que se acumule.

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