Con todo respeto

Refinería energética

Fue en el marco de la discusión en el Congreso sobre el curso que debería tomar el análisis político de la Reforma Energética, cuando el Gobierno Federal en turno, el de Felipe Calderón Hinojosa, anunció la construcción de una nueva refinería en el país, para reducir la dependencia de servicios de refinación extranjeros, y otras tantas cosas. De ahí a la fecha, han transcurrido casi cinco años desde entonces, y hoy por hoy las señales sobre el destino de tal proyecto son, simplemente, etéreas.

En su momento, cuando fue planteado tan insospechado y novedoso proyecto, aquel 15 de abril del 2009, en el marco del 71 aniversario de la expropiación petrolera en México, se dijo que se trataba de una obra que daría lugar a la séptima refinería mexicana, misma que se sumaría a las que actualmente operan en los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Guanajuato, Oaxaca e Hidalgo; instaladas en seis entidades distintas que, con excepción de Guanajuato, eran gobernadas por el PRI.

Cuando estaba por anunciarse la entidad designada para la grandielocuente obra, la mayoría de las versiones aseguraban que sería el estado de Campeche la sede del mega proyecto, en un estado también priísta. Sin embargo, la escalada de controversias suscitadas alrededor de la Reforma Energética que, entre otras cosas, hasta alcanzaron al entonces Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y a su familia en negocios del ramo en dicha entidad, debilitaron dicha presunción que terminó por desvanecerse junto con la caída de aquel Lear Jet.

De hecho, después del aeroaccidente, el Gobierno Federal requisitó auto-postulaciones estatales e inició el proceso de escrutinio que comenzó con el discreto desfile de gobernadores y sus comitivas en la residencia oficial de Los Pinos. Cerca de diez proyectos estatales fueron presentados en grupos de al menos cinco integrantes, liderados por un gobernador, un par de colaboradores de confianza y por especialistas en la materia, con la finalidad de exponer las particularidades de sus propuestas ante el presidente y sus invitados. En aquel entonces, quien fuera gobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong se le vio a solas, en 2 ocasiones, en el recinto oficial esperando su turno... a la postre, fue en su estado donde se aprobó el proyecto.

Así, transcurrieron algunas semanas y llegó el célebre 15 de abril, fecha en que Jesús Reyes Heróles, todavía Director General de Petróleos Mexicanos (PEMEX), anunció que la nueva refinería sería construida en Tula, Hidalgo, agregando que la decisión estaba condicionada a la compra de los terrenos que albergarían al nuevo desarrollo petroquímico de la entidad.

De aquellos días a un par de años después ocurrió que la mayoría de los actores del aquel momento paulatinamente fueron yéndose hacia otras trincheras a seguir labrando sus carreras políticas, al tiempo en que el proyecto petrolero, en teoría, el más ambicioso del país en las últimas décadas, y con menos de cinco años de creación, comenzó a quedar al margen de su propio desarrollo.

Si bien es cierto que el año pasado hubo algún esbozo por reunir voluntades políticas y una que otra gana empresarial para reimpulsar el intento, tan solo quedó en ello: un esbozo efímero de la ominosa ausencia de voluntad política.

Otra de las últimas veces que se mencionó el tema a nivel de gobierno federal, fue a mediados del 2011 cuando el entonces Presidente de México realizó una visita a Hidalgo para supervisar la construcción de la Planta Tratadora de Aguas Residuales que se construía en el municipio de Atotonilco. Durante su encuentro con los ahí presentes, no faltó quien agregara a los temas de conversación el tema de la Refinería de Tula, especialmente, a partir de las noticias que en esos días circularon sobre la asignación de la licitación de obra para tal efecto, adjudicada a grupo ICA, ante lo que Calderón resolvió hacer un comentario, con la intención de contrarrestar las suspicacias en la materia, considerando que en los primeros años transcurridos, simplemente, la obra no había iniciado, al decir: “el tema de la refinería sé que es importante para los hidalguenses, y yo reitero mi palabra: se va a hacer, por supuesto, la nueva refinería aquí, en Tula, y vamos en camino”.

Sin embargo, luego de aquellas palabras, no fue sino hasta hace unos días cuando el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell retomó el tema y dijo públicamente que dicho proyecto, el de la refinería en Tula, ahora dependía de un socio privado, lo que le dió un nuevo giro al proyecto, pues tal parece que el fondo económico para su construcción, simplemente, nunca estuvo consolidado y lo que es peor aún; nunca se tuvo para tal efecto.

Ciertamente, y dicho sea de paso, el novedoso anuncio de Coldwell, y respaldado por el nuevo director de la paraestatal, al mismo tiempo vino a cerrar la pinza sobre las aspiraciones del gobierno federal en materia de promoción y aprobación de la Reforma Energética, pues la lectura sobre el tema es que, ahora, de modo coercitivo, amarraron la viabilidad de la nueva refinería a la consolidación de la citada reforma.