Con todo respeto

Primero marcho, luego existo

En nuestro país, hablar de educación es hablar de uno de los temas más incómodos en materia de responsabilidad gubernamental e institucional en todos los niveles, con todo y Reforma Educativa. Pero sobre todo, hoy por hoy, es uno de los temas que –tristemente- mejor explica el porqué de los principales problemas, cuando menos, de la última generación de la sociedad mexicana, es decir: el desempleo, la corrupción y la violencia.

En este sentido, para nadie es sorpresa que cuando se habla de educación en el país la mayoría de las referencias concluyan en un abominable escenario nacional… y desde una perspectiva internacional, la percepción tampoco es mejor: en todo caso, solo un poco más cruda.

¿Y qué se hace en el país para revertir ésto? Algunos creen que con encarcelar a uno de los responsables basta. Otros, que con las reformas y sus leyes secundarias será más que suficiente, y otros más, que las cifras hablarán por sí solas... He aquí algunos datos en la materia, proporcionados por un organismo internacional, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), organismo con la reputación necesaria para ello, a saber:

Nivel máximo de estudios del mexicano promedio, 3er año de secundaria; salario promedio de un maestro en educación pública, alrededor de 6 mil pesos… y si la escuela es de tipo rural, creo que no querrían saberlo; porcentaje de la población en edad de estudiar: 60%; estudiantes en activo: 27%; porcentaje de conclusión de estudios superiores: 25%… y de titulación, mejor no hablamos; salario promedio de un egresado de licenciatura en el país: menos de 10 mil pesos”… menos impuestos y en jornadas de trabajo superiores a 8 horas diarias.

Así las cosas; y como resultado de centenares de promesas presidenciales incumplidas, de fallidos secretarios de educación y de tenebrosos lideres magisteriales, el modelo aspiracional educativo que ha construido el país se reduce tan solo a dos opciones: una de ellas, para los que en verdad le echen ganitas, podrán dejar de ser Juan de las Pitas y convertirse en el Chicharito Hernández… ¿y por qué no..? como rezaba él mismo en su campaña para una refresquera. Ahora bien, si más además hasta le ponen un varo, hasta podrían ser los nuevos Cochilocos… Entre tanto, cabe decir que en dicho registro, México se ubica en los niveles inferiores de la estadística.

Para conocer con más detalle esto, baste saber que la OCDE publicó el “Índice para una vida mejor”, en el que México ocupa el último lugar en seguridad y educación. En general, en los 11 parámetros de medición que se realizó hace unos meses, México está por debajo de los estándares de calidad de vida establecidos por el organismo, y sólo supera a Turquía, nación que ocupa el último lugar de la medición entre los 30 países listados.

Asimismo, para complementar los datos vale la pena saber, también, que dichos parámetros son: los ingresos, la vivienda, el empleo, las relaciones sociales, la educación, el medio ambiente, la salud, la satisfacción, la seguridad y la conciliación entre la vida laboral y la vida privada.

Al respecto, y en su momento, el Gobierno Federal saliente dijo: “sí, lo reconocemos, pero nos da gusto ver que los programas de Formación Continua que hemos establecido para los maestros, precisamente, en secundaria, específicamente en matemáticas, estén dando resultados (…) y que se ha aumentado en 32%, en términos reales, el presupuesto destinado precisamente hacia las universidades públicas…

Curiosamente, estas cifras que ahora se discuten, podrían vincularse con los resultados de “La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares que reporta que las mujeres casadas o unidas de 15 y más años han sufrido violencia por parte de su pareja a lo largo de su relación, pues a decir de diversos especialistas, en gran medida es resultado de dos aspectos fundamentales, a saber: problemas asociados a la falta de empleo y; como segundo indicador clave, el bajo nivel educativo de uno de los dos –o de los dos, según el caso- integrantes de la pareja.

Sin embargo, cualquiera que sea la explicación, se hace evidente un conflicto social generacional, pues nada de lo analizado por la OCDE es casual, espontáneo o atípico de los tiempos actuales. Como tampoco lo son las aprobaciones multipartidistas del paquete de reformas Y mientras son peras o manzanas, los maestros a marchar… o a causar destrozos impunemente, mientras que los estudiantes no hacen más que esperar… a que se presenten en sus aulas.

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