Con todo respeto

Pobres, tarde o temprano

Hace unas semanas, recién decíamos que, con base en la presentación de los resultados de la Medición Multidimensional de la Pobreza, y a decir del Consejo Nacional de Evaluación de la Política y Desarrollo Social (CONEVAL) en México vive en pobreza el 45.5 por ciento de su población, que representan 53.3 millones de personas, que dicho sea de paso, representan: 500 mil más que a principios de esta misma década.

En contraste, y según se informó hace unas horas, en las últimas dos décadas la riqueza de los 16 mexicanos más acaudalados se quintuplicó. Y es que hace menos de dos décadas su fortuna ascendió a 25 mil 600 millones de dólares y para 2014 la cifra alcanzó 142 mil 900 millones.

De acuerdo con el estudio Desigualdad extrema en México, concentración del poder económico y político, de la ONG Oxfam, el tamaño del patrimonio de los multimillonarios es comparable con el ingreso acumulado de 20 millones de habitantes en el país.

La concentración de la riqueza es aun mayor si sólo se incluye a los cuatro hombres con mayores fortunas de México, quienes en 2002 tenían un capital equivalente a 2% del PIB, pero que para 2014 la proporción se incrementó a 9%. Los cuatro multimillonarios del país son Carlos Slim, de Grupo Carso, que por sí solo tiene una riqueza semejante a 6% del PIB nacional; además de los empresarios Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas Pliego, que poseen una fortuna conjunta de 3% del PIB.

El problema de la desigualdad, considerado uno de los mayores lastres del país, se exacerba si se considera que 10% de la población millonaria del país concentra 64.4% de la riqueza total del país. Esta cantidad, de acuerdo con la ONG, rebasa las proporciones de otras fortunas en el mundo.

De 2007 a 2012 el número de personas ricas en el país creció 32%; en el mundo disminuyó 0.3%. Si bien el problema de la desigualdad y la marginación tienen un rol en el aumento de la violencia, la política pública del país no ha logrado disminuir la pobreza del país. Por ello, Oxfam propone corregir las insuficiencias de la política fiscal a través de un aumento del gravamen de las ganancias del capital, dividendos e intereses, a niveles equivalentes al ISR, restituir la tenencia a los automóviles, imponer impuesto a las herencias y al patrimonio global a partir de un umbral suficientemente alto para excluir a la mayor parte de la población.

La disparidad de ingresos se acentúa por la actual política salarial, ya que “un mexicano que trabaja una jornada formal completa y que percibe el salario mínimo sigue siendo pobre”, porque los pesos que recibe “no están ni cerca de ser suficientes para adquirir una canasta básica” con todo y “las buenas“ intenciones que han tenido, recientemente, tantos funcionarios por mejorar el Salario Mínimo Vigente en México y que la día de hoy solo se han convertido en la oportunidad de incrementar impuestos y multas a la población.

Esa situación de concentración de la riqueza provoca que México sea del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo, situación que en este caso se genera por la excesiva e indebida influencia de los poderes económicos y privados en las políticas públicas mexicanas, explicó la Oxfam en el estudio hecho por Gerardo Esquivel Hernández.

En países desarrollados hay mayor igualdad y menos concentración de la riqueza, tal como lo estimó el estudio de la Oxfam, en el que se muestra que 1% de los más ricos que viven en México captan 21% de los ingresos del país, porcentaje mayor al 17% de Estados Unidos, 15% de Reino Unido, 14% de Canadá o 6% de China.

Sobre la cifra del 45.5 % de pobres extremos, este porcentaje es menor al que había al comenzar esta década, señala el además del ingreso mide el acceso a la alimentación, a la salud, seguridad social, el rezago educativo, calidad de espacios en la vivienda y servicios básicos en la vivienda.

El informe sobre pobreza en el país explica que esta ocurre cuando la población presenta más de dos carencias y cuando ésta se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo, que en para las zonas rurales fue de mil 490 pesos y para las urbanas de 2 mil 329 por persona al mes, y además cuando tiene más de dos carencias. En su caso, si hay más de tres carencias, ya es pobreza extrema.

Así también, se dijo que los indicadores presentaron una reducción, con excepción del ingreso y de la seguridad social; ‘‘por eso la pobreza tiene un aumento entre 2010 y 2012’’. El promedio de carencias que sufre la población pobre bajó de 2.6 a 2.4, y en la que vive en pobreza extrema de 3.8 a 3.7. Los datos que se presentaron incluyen el ajuste en el número de mexicanos, mismos que en el último lustro sumaban 114 millones y ahora son 117 millones.

Y mientras son peras o son manzanas, lo cierto es que nuestra sociedad está integrada por dos grupos muy representativos: uno de 16 millonarios, y otro de 118 millones de ciudadanos de donde casi la mitad está en pobreza y extrema, y la otra, poco a poco lo estará.

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