Con todo respeto

Mitos y realidades de los ajustes al hoy no circula

A primera instancia, tal pareciera que es la sociedad quien ganaría con su aplicación, pues se trata de un tema ambiental y de mejoramiento del tránsito en un día.

En los últimos días, varios han sido las controversias que se han suscitado a partir de los ajustes al programa vehicular hoy no circula. Y es que tras el ajuste a su formato, resultaron afectados más de 500 mil autos, lo que inusitadamente ha provocado que sus propietarios salgan a las calles del Distrito Federal para protestar por la nueva medida, que ciertamente entró en vigor de súbito, apenas unos días después de su anuncio oficial.

Y ¿cuál es el “quit” del asunto? Que a partir de este mes vehículos que de por sí ya no circulaban 5 días al mes ahora lo harán en 6 y hasta 8 ocasiones lo que representa un 25% de los días de un mes y más del 30% de sus días hábiles. Pero, ¿cuál es la justificación a los ajustes? El medio ambiente y el intenso tránsito vehicular, también, son la respuesta. Y cómo no lo va a ser tratándose de la Ciudad de México y su carga vehicular así como del obligado tema ambiental del mundo, en el que por cierto, México está inscrito y comprometido a seguir ciertos estándares, entre ellos, el que dejan ver las nuevas medidas.

Hasta ahora, y a decir de las propias autoridades son los comerciantes del Estado de México que van al Distrito Federal a instalar sus tianguis los fines de semana y que, con los ajustes al programa vehicular, tendrían que prescindir de sus unidades un días más al mes para tal efecto y hasta el total de los sábados, con las implicaciones económicas que ello conllevaría.

Hasta aquí, esta historia suena compleja en términos de la afectación social y del manejo del tema para las autoridades. Sin embargo, lo que hay que preguntarnos es, más allá de lo anterior, si los supuestos beneficios que ofrecen los ajustes al programa son reales y positivos para la sociedad o si bien dichos efectos son mayormente negativos en ambos ejes.

A primera instancia, tal pareciera que es la sociedad quien ganaría con su aplicación, pues se trata de un tema ambiental y de mejoramiento del tránsito en un día, el sábado, que se ha tornado especialmente caótico desde ya varios años. Y cómo no, si con todo y la restricción vehicular de un sábado, simplemente, ese día se ha vuelto igual o mayormente complicado que cualquier día de la semana.

Y ¿cuáles son las novedades en el programa hoy no circula?: que autos de más de 15 años no podrán circular ningún sábado y, por otra parte, que autos de entre 8 y 15 años también dejarían de circular los cuatro sábados del mes, además de su día habitual de cada semana, si es que no pasaran la prueba para obtener el engomado número 1, lo cual, a decir de expertos, no parece una posibilidad real, pues dicho engomado había dejado de estar vigente hace más de 4 años debido a que han apretado los estándares de las pruebas, lo que trajo como resultado que ningún vehículo pudiera obtenerla. Ciertamente, ahora la reaparecieron, pero se cree que difícilmente podrán obtenerla, lo que convertiría a los autos de 8 a 15 años de edad candidatos directos a padecer las restricciones vehiculares de los autos de más de 15.

Claramente, en la idea anterior se muestra la presunción de la nueva afectación, lo cual tendría un impacto total de aproximadamente 550 mil vehículos, de donde más de 300 mil están conformados por los más viejitos

Ahora bien, si el tema de la afectación es que los ajustes al programa obligarían a un sector de la sociedad a renovar sus unidades, pues resulta claro que ello suene algo incómodo y hasta imposible en la mayoría de los casos. Sin embargo, lo que hay que preguntarnos es qué sería del parque vehicular sin este tipo de ajustes… con todo y su salvaje forma de aplicarse.

Al respecto, mucho se ha dicho que la gente que tiene un vehículo de 15 o más años no podrá comprarse uno nuevo, y que por ello los ajustes al programa vehicular atentan contra él. Sin embargo, dicha apreciación es falsa de toda falsedad, pues claramente, nadie en su sano juicio estaría esperando que los afectados salgan a comprar autos nuevos, y mucho menos que lo hicieran como obligación.

Ante ello, existen otras opciones como lo son: adquirir un auto algo más joven o menos viejo e írsela llevando de ese modo de aquí a que puedan mejorar ambas unidades, pero de ninguna manera, a nadie le están obligando -ni debe sentirse así- a comprar un auto nuevo. En qué cabeza cabe la sola idea de que alguien que tiene un auto de más de 15 años pudiera comprar uno nuevo hoy si, simplemente, no lo ha podido hacer en los últimos 15 años? Lo que sí es cierto, es que tendrán que hacer un esfuerzo para adaptarse a las condiciones que establece circular en una Ciudad como la de México en donde circulan más de 5 millones de vehículos, de los cuales, menos de dos millones son de propietarios con domicilio en el Distrito Federal.

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