Con todo respeto

México, entre la impunidad y la corrupción

Según datos muuuy recientes, México se ubica en el segundo lugar en el nivel de impunidad, con un índice de 75.7 puntos sólo por debajo de Filipinas, que suma de 80 puntos, como resultado de analizar a 59 países miembros de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).

Ese es el resultado del Índice Global de Impunidad (IGI) 2015, realizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla, que representa el primer análisis en su tipo y mide este fenómeno a nivel internacional, en el que los investigadores no se basaron en conceptos de percepción sino en datos concretos de indicadores oficiales en materia de seguridad, justicia y derechos humanos.

El estudio se practicó sólo en 59 naciones y no en los 193 países miembros de la ONU, ya que 134 naciones no reportan la información suficiente ni cuentan con un reporte sistemático ante Naciones Unidas en materia de seguridad, justicia y derechos humanos. No se les excluye, sino que se integraron en un subconjunto clasificado bajo el nombre de “impunidad estadística y problemas estructurales”.

Al analizar y comparar la información de los 59 países que sí reportan a la ONU, el IGI observó que los de mayor impunidad son Filipinas, México, Colombia, la Federación de Rusia y Turquía, que tienen problemas estructurales en seguridad e impartición de justicia.

En contraste, las naciones con el menor Índice Global de Impunidad son Croacia, con 27.5 puntos; Eslovenia, 28.2 puntos; República Checa, 34.8 puntos; Montenegro, 34.9 puntos, y Bulgaria, con 37.5 puntos. En estos países se observó que además de contar con una capacidad estructural en sus instituciones de seguridad y justicia, se respetan los derechos humanos.

Respecto al sistema de impartición de justicia, los indicadores revelan que por cada cien mil habitantes, Bulgaria tiene 57 jueces; Eslovenia 48, Croacia 45 y Montenegro 42. Esto es muy por encima de lo que se registra en el conjunto de países analizados que es de 17 juzgadores en promedio. Mientras que México cuenta sólo con cuatro jueces por cada cien mil habitantes.

Cuando se mide el sistema de seguridad, México tiene 355 policías por cada cien mil habitantes, cifra por encima del promedio de policías por cada cien mil habitantes que es de 332. En ese sentido, el estudio concluye que para combatir la impunidad no se requiere de más elementos policiacos, sino de un Poder Judicial robustecido.

En paralelo, hace unos meses ya, Transparencia Internacional (TI) publicó un estudio relacionado con la percepción ciudadana en materia de corrupción en América Latina. Los datos obtenidos y difundidos por dicha ONG dicen que México y Argentina son los dos países del continente americano en que los ciudadanos tienen una mayor percepción de que la corrupción ha aumentado en los últimos años, especialmente, en los dos años recientes, con base en el Barómetro Global de la Corrupción del último año.

El informe indica que un 71% de los mexicanos y un 72% de los argentinos consideran que en el periodo mencionado la corrupción se incrementó. Por su parte, el reporte señala que el tercer país de América Latina en este podio de mala percepción ciudadana es Venezuela, donde un 67% de los encuestados opinan que la corrupción, ahí, es rampante… lo cual constituye un elemento más de la crisis actual en aquel país que, por cierto, está cumpliendo sus primeros cien días.

En el estudio se desglosa la percepción de desconfianza que se tiene de las instituciones públicas según diversos sectores y países. A este respecto la policía es el peor organismo para los venezolanos, los mexicanos, para los bolivianos y los salvadoreños… y en ese orden. Entre tanto, los mexicanos también sitúan en lo más alto de la corrupción a los partidos políticos, igual que como “lo ven” los brasileños. De hecho, en ambos países, hubo movimientos sociales críticos con los partidos; en 2012, por ejemplo, en los meses previos a las elecciones presidenciales, surgió en México el movimiento Yo soy 132, y en las últimas semanas en Brasil se han sucedido manifestaciones masivas contra la falta de recursos públicos, impulsados por jóvenes de características semejantes entre ambas naciones, al menos en perfil y preferencias ideológicas o generacionales.

Los líderes de la tabla son los argentinos, quienes también ponen el dedo acusador en sus políticos. Hace tan solo unas semanas, por ejemplo, un empresario cercano al fallecido expresidente Néstor Kirchner fue imputado por lavado de dinero. Empero, al otro lado del Atlántico destaca el preocupante resultado en España, donde un 67% de los ciudadanos consideró que la corrupción sube, un porcentaje idéntico al de Venezuela y similar al de México y Argentina. Los casos de corrupción que se vinculan a los dos partidos españoles preponderantes, el conservador Partido Popular y el socialdemócrata PSOE, son un ejemplo claro de los hechos que han podido formar una impresión tan mala entre los ciudadanos del país hispanoamericano.

Sin embargo, España no es el país que peor parado en dichos temas y percepciones en Europa. Y es que los franceses han descalificado especialmente a sus instituciones, pues: un 72% de ellos dice que, cada vez, son más corruptas. Entre tanto, los alemanes son algo más reservados al afirmar, en un 57%, que en su país ese problema es creciente.

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