Con todo respeto

Joder a México… y pobreza infantil mexicana

De Mover a México a #Joder a México

Vaya infortunio el que acompaña al presidente. Y no desde ayer. Su tristemente célebre reflexión acerca de “en qué piensan los presidentes mexicanos al levantarse“, ha dado la vuelta al mundo, cortesía de la plataforma de difusión más eficiente para tal motivo: internet y la virulencia de sus redes sociales. Y no es que su afamada frase peque de atinada o reveladora, no. Por el contrario, derrocha el ya típico desfortunio que caracteriza a sus improvisados comentarios, pero en especial, su incansable ímpetu por dar nota y superar los niveles de controversia y “popularidad“ que estos momentos le da.

Y es que cuando Peña Nieto dijo, de la nada: “Nadie despierta, un Presidente no creo que se levante, ni creo que se haya levantado pensando, y perdón que lo diga, (en) cómo joder a México. Siempre han pensado en cómo hacer las cosas bien para México”, durante el foro “Impulsando a México”, organizado por el diario económico El Financiero, provocó la chispa necesaria para encender a la opinión pública y de diversas formas.

Sin embargo, no podemos dejar pasar la oportunidad de reflexionar acerca de  su frase. Y es que al decir, palabras-mas palabras-menos, y dándole una ayudadita en la estructura de la oración, pero respetando la valiosísima idea original, el mandatario habría dicho: Ningún Presidente de México se levanta pensando en cómo joder a México. Ante ello, nos cuando menos, 5 bonitas reflexiones:

1. ¿Por qué el presidente sabe tanto acerca de en qué piensan los presidentes cuando se levantan?

2. ¿En qué piensa él cuando se levanta?

3. ¿Cuál es el momento del día en que los presidentes piensan en joder a México“?

4. ¿Cuándo acordaron no tener esos pensamientos al levantarse?

5. ¿Joder a México no se piensa, sólo se hace?

Menos cifras y más pobres

Hace casi diez años, los datos sobre pobreza en México revelaban que a 50.6 millones de mexicanos no les alcanzaban sus ingresos para cubrir las necesidades básicas respecto a salud, educación, alimentación, vivienda, vestido o transporte público, incluso dedicando todos sus recursos a estos términos. Entonces, el 18.2% de la población sufría carencias alimentarias -casi veinte millones-, de los cuales 7.2 millones habitaban en zonas urbanas, mientras que 12.2 millones pertenecían a zonas rurales. De hecho, entre 2006 y 2008, el nivel de vida de más de un millón de familias cayó bajo el umbral de la pobreza.

Ahora, el propio Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reconoce que, pese a avances, aún persiste una deuda con los niños de México. Ante ello, se informó que los menores de edad son aún más pobres que sus padres por su formación de derechos. “Si tienes 40 millones de niños y más de la mitad están en pobreza, claro que hay un grande rezago”, dijo el organismo. Por ello, solicitó a las autoridades continuar con la inversión en la infancia pues resulta en una buena política pública. Así lo afirmó luego de presentar el Informe Anual 2016 en la materia, quien a su vez pidió que aún con los recortes presupuestales para este año no se deje de invertir en la infancia pues resulta ser una “buena política pública”.

“Hay un riesgo, siempre hay un riesgo, pero lo que nosotros decimos es que con todos los riesgos hay oportunidades. Si están recortando, pues que no recorten de los niños”, solicitó la representante de Unicef en México. Además, dijo que si se invierte en la salud de los menores, específicamente en el tema de la obesidad, en el futuro no se tendrán personas hipertensas y enfermedades que no deberían de tener correspondiente a la edad.

Desde hace algunos años, el gobierno mexicano utiliza una metodología multidimensional de medición de la pobreza, basada en el análisis del cumplimiento de derechos humanos sociales tales como salud, educación, seguridad social, nivel de cohesión social o características y servicios de la vivienda, y que coincide plenamente con la metodología utilizada por UNICEF. A través de esta medición se extraen datos como que el 44.2% de la población vive en pobreza, 33.7% (36 millones de mexicanos) en pobreza moderada y 10.5% (11.2 millones) en pobreza extrema.

Estos datos indican, además, que los niños, niñas y adolescentes se ven afectados de manera desproporcionada por la pobreza y la privación de sus derechos básicos: el 51.3% de ellos vive en pobreza, de un 44.2% de la población mexicana total.

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