Con todo respeto

Duda razonable

Según algunos indicadores, se estima que de diciembre de 2008 a diciembre de 2011 el número de trabajadores asegurados en el IMSS disminuyó 750 mil personas; en tano, en el tercer año de Zedillo ese índice ascendía a 4% de la PEA, mientras en el de Fox a 3.8.

En la campaña y era presidencial anterior, no fueron muchas las promesas, pero si fueron pocos los temas constantes, entre ellos, los más representativas, fueron: empleo, seguridad y crecimiento económico, las cuales, se convirtieron en propuestas de reforma; las tristemente olvidadas “diez reformas” necesarias de la era Fox, y: la judicial, la electoral, la laboral –claro-, la económica, la financiera.

Sin embargo, de las necesidades básicas para el desarrollo nacional, así como el resto de las propuestas integradas en el paquete de reformas desde hace más de un sexenio, ya habían sido objeto del discurso presidencial no solo de un único candidato presidencial, pues los tres últimos presidentes del país también ofrecieron mejorar dichas cifras. Empero ninguno de ellos lo había logrado y, tampoco, ninguno de ellos lo ha hecho mejor que el anterior, a saber:

Por ejemplo: con Ernesto Zedillo, el producto interno bruto (PIB) creció 6.8 por ciento; en el de Vicente Fox, 1.4, y en el de Calderón, según previsiones de analistas y del Banco de México, tendrá la peor caída desde 1995, cuando ese indicador decreció 6.2%. Tan sólo en el primer semestre de 2009, a mitad del actual sexenio, el PIB se desplomó 9.25%, cuando con Zedillo creció en el mismo periodo 6.5% y con Fox 1.1%.

De hecho, México estuvo marcado por un escenario desfavorable, derivado de la crisis financiera en Estados Unidos, y a pesar del efecto que ello tubo para nuestro país, analistas advirtieron que la economía del país caería más que otras de la región, como Argentina (-3%), Brasil (-1,5%), Chile (-1,5%) y Venezuela (-0,5%) . . . Y con un país inmerso en el peor déficit de su historia moderna que ya supera los 50 mil millones de pesos en deuda pública.

Qué decir en materia de empleo, piedra angular de la campaña de Felipe Calderón, el desempleo abierto afectó a más del 7.% de la población económicamente activa (PEA), es decir que: por cada 10 mil personas en edad productiva, hay setecientos desocupados, lo que implica que aproximadamente cuatro millones de personas no obtuvieron empleo, es decir: un millón más de personas en relación con dicho periodo. Mientras que de diciembre de 2006 a la fecha más de dos millones de trabajadores dejaron de serlo.

Según algunos indicadores, se estima que de diciembre de 2008 a diciembre de 2011 el número de trabajadores asegurados en el IMSS disminuyó 750 mil personas; en tano, en el tercer año de Zedillo ese índice ascendía a 4% de la PEA, mientras en el de Fox a 3.8.

Fue así como a mediados del sexenio pasado que México ocupaba el tercer lugar en la captación de divisa americana vía remesas, por debajo de India y China. Y a principios de 2007, de la captación total, a escala mundial, el país concentraba 7.1 por ciento, y en 2008, 6.1%. En tanto, del primer semestre de 2008 al primer semestre de 2009 los envíos de los mexicanos en el exterior se redujeron en casi 12%. De hecho, en el primer semestre del tercer año de Zedillo la captación aumentó 15% en relación con el mismo periodo del año anterior, y en el de Fox 49% y cerca del fin del sexenio calderonista ingresaron a las filas de la pobreza extrema, especialmente a la alimentaria, más de 5 millones de personas; en su momento, Fox entregó el gobierno con 14 millones y pico, que para julio de este año ya sumaban cerca de 20 millones de pobres en todo el país.

En materia educación y salud, también se ha agravado dicha pobreza, pues las personas en esta situación pasaron de 21 millones en 2006 a casi 29 millones en julio pasado, es decir, un incremento superior a los siete millones de nuevos pobres en este rubro. De igual modo, la pobreza patrimonial se incrementó, como la alimentaria y la de capacidades, cerca de 6 millones, al pasar de 44 a 50 millones.

En materia de seguridad, dan ganas de decir: “mejor, ni hablamos”, pero sí hay que mencionarlo con propósitos de comparación, al menos. Y es que cuando recién llegábamos a la mitad del gobierno de Calderón se tenían 13 mil 652 muertitos y un promedio de 21 asesinatos diariamente, mientras que en los sexenios anteriores, no se registró un número entero por día al corte del mismo periodo, y eso sin mencionar que tres años más tarde, ósea: el año pasado, la cifra se había cuatriplicado. Dado lo anterior, resulta oportuno preguntarse: ¿qué de la nuevas reformas van a cambiar estas cifras… y en todo caso, en cuánto tiempo?

con.todo.respeto@live.com