De Tácticas y Estrategias

“El nacionalismo es la guerra”

El próximo 6 de junio, al menos 19 gobernantes europeos,  americanos y de Oceanía, se reunirán en las costas de Normandía para conmemorar el 70 aniversario del desembarco aliado.

Era el Día D, y más de 200 mil soldados —la mayoría de EU, Canadá y Reino Unido—, iniciaron el golpe final al régimen de Adolfo Hitler. La operación significó no sólo la caída del nazismo sino el triunfo de la tolerancia sobre la sinrazón delirante sustentada en el racismo y la segregación.

Pronto, Europa se recuperó y buscó sanar cicatrices. Las atrocidades de las guerras, del ultranacionalismo y de la xenofobia debían ser enterradas. Aprender la lección y avanzar.

La paradoja, envuelta en una atmósfera pesimista, quiso empatar la conmemoración normanda con los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo.

“Europa sacó este domingo un viejo diablo” afirmó El País al resumir los resultados electorales en donde los radicales, ultranacionalistas y xenófobos dieron un nuevo paso.

Ufana, Marine Le Pen festeja el triunfo. El Frente Nacional fue el partido más votado por los franceses: uno de cada cuatro optó por el ultranacionalismo.

La carrera presidencial en Francia ha iniciado. Hollande hunde en su incapacidad a ese socialismo de propuestas y soluciones. La UMP de Sarkozy y del gaullismo se revuelve entre corrupción y ceguera mientras arde en la hoguera de las vanidades.

¿Y Le Pen? Ella mueve sus fichas y prepara sus redes: el río está revuelto y las puertas del Elíseo muy cerca. La Francia de la Liberté, Egalité, Fraternité, que marcó rumbo a la Humanidad peligra y con ella, Europa entera.

Marianne, el bello símbolo de la Francia democrática, no debe ser raptada por la Marine de obtusos pensamientos.

El 17 de enero de hace 19 años, François Mitterrand habló ante el Parlamento Europeo. Su discurso, sincero y conmovedor en un despedida no sólo como presidente francés sino incluso de la vida ante el cáncer terminal que lo devoraba, advirtió:  “¡El nacionalismo es la guerra! La guerra no es sólo el pasado, puede ser también nuestro futuro, ¡y son ustedes, señoras y señores, que ahora son los guardianes de nuestra paz, de nuestra seguridad y de su porvenir!”

Es ahora, en Normandía y en cada rincón de Europa, donde deben resonar estas palabras.