De Tácticas y Estrategias

Espionaje: calladito te ves más bonito

De eso se trata: pasar desapercibido, casi invisible. Ser el híbrido resultante de los amoríos de un búho, un castor y un camaleón: Ver y oírlo todo, moverse de forma subterránea y tener la capacidad de mimetizarse.

El espionaje es como la infidelidad: casi todo mundo la realiza al tiempo que la condena y se presenta como el ser más leal de este planeta… hasta que se descubre el affaire.

También cunde la doble careta tan habitual en los líos de alcoba: uno puede engañar, pero al saberse cornudo, la ira y la condena nacen en el afectado.

Y es que el espiar y ser espiado ha sido —es y será— parte de la humanidad. Pero, al igual que las infidelidades, se debe de llevar de manera subrepticia, negarlo todo y mostrarse de lo más indignado si uno es objeto del espionaje. Por ello, no por locuaz deja de ser cierto lo dicho por Fox: “No es nada nuevo que haya espionaje en todos los gobiernos del mundo”.

Umberto Eco lo explica mejor en su excelente novela El Cementerio de Praga, donde a través del personaje Simone Simonini, nos lleva de manera magistral al mundo del espionaje, del agente al servicio del mejor postor, de las conjuras, intrigas, manipulaciones, etc. Todo ello en el ya lejano y tan presente siglo XIX.

Las revelaciones de Assange y de Snowden abren la cloaca para mostrar todo ese mundo paralelo. Siempre ha estado ahí pero como perfecto híbrido, parecía inexistente; solo una lejana posibilidad reflejada en las películas de James Bond.

Pero está ahí. Latente y vigilante de los intereses políticos, nacionales, bélicos, industriales, comerciales, económicos, científicos del “otro” transmutado en país, rival partidista, medio de comunicación crítico, empresa o laboratorio exitosos.

El gran fracaso de la NSA es haber dejado que se filtraran sus programas de espionaje. El papel de las naciones espiadas es, por fuerza y naturaleza, reclamar y mostrarse indignadas. Aunque muchas de ellas tengan sus propios sistemas de vigilancia externa, deben elevar la voz pero sobre todo, deben hacer una gran limpieza en casa.

A todo organismo de espionaje le corresponde uno de contraespionaje. Es sobrevivencia pura. El éxito de los sistemas de vigilancia de la NSA refleja el terrible papel jugado por sus contrapesos en los países observados. El reclamo a Washington es válido pero los gobiernos espiados deben de realizar una gran purga y reprender a aquellos que estaban obligados a detener toda operación de espionaje.

Internet ha venido a dar al traste con la intimidad. Las cuatro paredes de los fortificados palacios de los grandes líderes poco importan. No solo ellos: el ciudadano común, usted y yo, ya estamos en la mira.

Mata Hari omnipresente.