Ante el espejo

Tiempo líquido

No cabe ningún lugar a dudas que el gran Zygmunt Bauman fue un verdadero "clásico" de nuestra época, todo un agudo observador de la realidad que lúcidamente describió y que visionariamente predijo lo "modos" de nuestra sociedad actual: la ausencia de consciencia, la carencia de madurez, la evasión de asumir la responsabilidad, la falta de practicar la verdad, etc. han impedido "cuajar" o solidificar la esperanza vida para poder planear -individual y colectiva- estratégicamente a largo plazo. Como personas debiéramos emprender "proyectos de vida" coherentes y consistentes, para que pudieran acompañarse del desarrollo y del progreso; pero elegimos lo contrario: la fragmentación y flexibilización de los valores, la supresión y reducción de los principios, etc. que nos trajeron un número infinito de "vicios" que colapsaron a nuestra comunidad.

Las formas y maneras bio-sico-sociales ya no pudieron (ni se espera que el resto -pocas aun vigentes- puedan) mantener sus "estructuras" por más tiempo, pues éstas se descompusieron y se derritieron antes de que contaran con el tiempo indispensable (necesario) para asumirlas y poder ocupar el lugar (espacio-tiempo) que se les asignó. Zygmunt Bauman nos hizo hincapié en que la conciencia ética-moral es indispensable para nuestra civilización, como "verdad consensada"; la libertad, la justicia, la dignidad, la equidad, etc. son virtudes que no debemos permitir que se nos diluyan de nuestro pensar y actuar. Y son hábitos que nunca-jamás debemos de dejar de imitar y practicar.

Zygmunt Bauman recalcó que la política y el Estado deben asegurar-garantizar la erradicación de los males más atroces: el miedo generalizado al saber, la redundancia social pro ignorancia, la pobreza y la desigualdad, etc., el poder público está obligado a realizar un apostolado del desarrollo, crecimiento y bienestar de la comunidad. El Gobierno no debe permitir que se privatice la utopía de la felicidad, debe diseminar mediante "modelos del bien" alternativas de instrucción, educación y cultura; a fin de que "lo bueno y lo correcto" no caiga en desuso y se olvide sino que se mantenga como un hábito cotidiano y permanente.

Zygmunt Bauman nos ha heredado la inspiración por la protesta ante la "conformidad mediocre y simplona" para el credo de las "no hay alternativas" de la mayoría, la "zona de confort" que nos impone el "status quo" regularmente nos aleja de la "subsidariedad y externalización" haciendo esclavos o zombies que se alejan cada vez más de las tres características fundamentales de la humanidad: inteligencia, voluntad y libertad. Las decisiones políticas fundamentales del constitucionalismo y la democracia, de la economía y las finanzas, de la salud, educación y cultura, etc., deben ser cada vez menos temporales, pasajeras y válidas –sólo- hasta nuevo aviso.

Vivir en una época de incertidumbre sí pero en la que su contexto predomine la excelencia y la calidad.