Ante el espejo

Donde hay sociedad hay derecho

Comenzaré sin nimiedades: el Estado-nación no crea Derecho, el Estado-nación crea leyes, y Estado-nación y leyes están sometidas al universo del Derecho; así de puntual y claro. Nuestra civilización desde la antigüedad ha concebido a la sociedad como un modelo de ayuda, colaboración y respaldo mutuos para enfrentar las adversidades; a partir del "contractualismo" esta idea toma forma más solidaria pero es con la cúspide de la "ilustración" -particularmente con el "romanticismo"- en que la sociedad se concibe a sí misma como un organismo habitado por iguales con fines compartidos, metas comunes y objetivos particulares. El humanismo es por naturaleza colaborativo porque mejora continuamente económica, social y culturalmente a la población, aumenta la calidad de vida de las personas; el interés público es ese estadio de condición óptima de vigencia, validez y eficacia del pacto social que nos hemos dado: renunciamos a parte de nuestra libertad –libertinaje- con el fin de que todos respetemos y cumplamos un ordenamiento igualitario para todos y en caso de inobservancia nos apliquen una sanción. Será un gran fracaso como sociedad si es que no somos capaces de aprovechar las virtudes del "liberalismo": igualdad ante la ley, seguridad jurídica y justicia en caso de necesitarla. Vivir en un Estado constitucional y democrático de derecho no es sino la manifestación racional, cándida y respetuosa de la posmodernidad, en el que los gobernados sólo deben hacer aquello que la ley les faculta –cumplirla- y los gobernados pueden hacer todo aquello que la ley no les prohíbe –observarla-; no olvidemos que toda autoridad de cualquier poder público, nivel de gobierno u organismo constitucionalmente autónomo presta un servicio público a los particulares. El interés público es manifestado como producto cultural histórico, pues "La voluntad de los particulares no puede eximir de la observancia de la ley, ni alterarla ni modificarla... Contra la observancia de la ley no puede alegarse desuso, costumbre o práctica en contrario... La ignorancia de las leyes no excusa su cumplimiento..." (Principios Generales del Derecho incorporados a nuestra codificación civil) postulados dirigidos a los particulares ya que por antonomasia toda autoridad está obligada a conocer profesionalmente su esfera de actuación y si no fuese así incurrirá en responsabilidad penal, civil, administrativa o política. Un Estado Constitucional y Democrático de Derecho es distinguido por la calidad de la interpretación y aplicación de sus leyes por parte de sus operadores jurídicos, sin privilegios para particulares y mucho menos para las autoridades; pues en la política pública es la autoridad como servidor público la más obligada a comportarse de forma idónea, ejemplar e intachable. Y en caso de que en sus funciones reconozca algún ilícito está obligada ética y moralmente por el principio de institucionalidad a combatir la corrupción e impunidad. La aplicación no sólo de la ley, sino del Derecho, que es el todo, al cual debe de ajustarse toda conducta pública o privada sin excepciones.