Ante el espejo

Cinco pasos para un buen gobierno

Un aspecto fundamental en todo gobierno para su buen funcionamiento, es la opinión que tienen sus gobernantes sobre: la imagen que proyectan, la percepción sobre si se administra pensando en el bien común o de particulares, la eficiencia y eficacia en la administración pública, la honestidad de los gobernantes y la capacidad para resolver los problemas nacionales.

En la imagen de gobierno se debe buscar la esencia para lograr potenciar de manera integral, desde lo interno hacia lo externo, las capacidades y cualidades de los que gobiernan. En México hay un decaimiento en este sentir, la ciudadanía no lo percibe de manera adecuada, por ello es necesario reorientarlo, poniendo todo el esfuerzo para consolidar una imagen institucional sólida.

La administración pública debe en todo momento velar por el interés general, canalizando las demandas de la población en la consecución de sus fines propuestos como sucedió con las reformas constitucionales en materia energética, telecomunicaciones, competencia económica, financiera, hacendaria, laboral, educativa, penal, amparo, político-electoral y de transparencia, donde se ha primado el consenso de los actores políticos con la ciudadanía.

La eficacia y efectividad de la administración pública se logra promoviendo varias diligencias encaminadas a optimizar el desempeño de las instituciones con servidores públicos que cuenten con la actitud, aptitud (conocimiento), habilidad y experiencia, en beneficio de todos los ciudadanos, logrando procesos ágiles que incentiven el mejoramiento económico que conlleve la superación de las visiones burocráticas sustituyéndolas por enfoques orientados a la consecución de resultados, la innovación y el aprendizaje.

Las actuaciones de los funcionarios deberán regirse con honradez y coherentemente al principio general de la función pública de satisfacer el interés general sobre el personal o sectorial, debiendo administrar los recursos de los cuales disponen de manera acorde a la función asignada para dichos recursos como bien señala el artículo 5 de La Ley de Ética de la Función Pública de la Organización de los Estados Americanos, regulada en la Ley Federal de Responsabilidad de los Servidores Públicos. Mencionaba Benito Juárez en su obra "Apuntes para mis hijos" que "Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala". Los servidores públicos debemos llevar este aforismo a la práctica.

También, debemos tener la capacidad de identificar problemas, reconocer información significativa y buscar las posibles causas para dar una solución con sentido común y a un mínimo costo en aras del interés general, para ello deben disponer de una alta cualificación profesional, incorporando la multidisciplinariedad propia de la gestión de las personas, lo que exige combinar equilibradamente las aproximaciones propias de diversos campos profesionales, basadas en el sistema de mérito y desempeño.

Con estos sencillos pasos se logra la existencia y preservación de un buen gobierno, pero también es necesario un compromiso de gobernantes con gobernados para mejorar la calidad de vida en nuestro país.