Ante el espejo

Estado mexicano: reflexiones necesarias

Son tantos los acontecimientos polémicos que hemos vivido recientemente que pocos llaman la atención como el del pasado 11 de julio, cuando Joaquín Guzmán Loera logró fugarse –por segunda ocasión– de un centro penitenciario de "máxima seguridad", sin que hasta el momento tengamos más datos sobre ello que un video y miles de suposiciones realizadas por especialistas, columnistas y la sociedad dividida entre indignación y muestras de incredulidad.

El escándalo de la fuga nos conduce a una reflexión necesaria sobre el Estado mexicano que podemos realizar desde diversas aristas, para lo cual proporciono algunos datos que estimo relevantes en tres ámbitos: el acceso a la justicia, el sistema educativo y la situación de la economía nacional.

Sobre acceso a la justicia, en anteriores columnas me he referido al Índice de Estado de Derecho, en el que nuestro país ocupa el lugar 79 de 99 naciones. Un aspecto muy importante a valorar es la percepción de la justicia cotidiana entendida como los instrumentos para la solución de conflictos que genera la convivencia diaria en una sociedad democrática. En nuestro país 83 por ciento de la ciudadanía considera que nunca o casi nunca se sanciona a los criminales, de ahí que solo se denuncie 12 por ciento de los delitos.

En cuanto al sistema educativo, la semana pasada en medio de la profunda crisis magisterial, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, declaró que la sección 22 de la CNTE había superado los mecanismos de control y contención en la entidad, razón por la cual se imposibilitó el registro de asistencia, la aplicación de descuentos y las sanciones administrativas a los maestros que tienen ya varios meses sin realizar su fundamental labor.

Respecto a la situación de la economía, recientemente se presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares en México, en la que el INEGI detalla que 10 por ciento de las familias con mayor ingreso supera en 18 veces las percepciones de las más desfavorecidas, que destinan la mitad de sus ingresos para adquirir alimentos. El hecho innegable es que vivimos en un país en el que encontramos distintas realidades: mientras 10 por ciento más rico gasta 20.6 por ciento de sus ingresos en educación y esparcimiento: el mismo porcentaje más pobre solo 5.6 por ciento, aunado a la reducción del poder adquisitivo de 3.5 por ciento en los últimos tres años.

Así las cosas, la fuga de Guzmán Loera es un escándalo mayúsculo, pero también es una muestra de cómo en un país en el que se distribuye inequitativamente la riqueza se logra corromper a funcionarios producto de un sistema educativo deficiente, ante la indolencia de la mayoría de los ciudadanos para quienes la idea de "justicia" es únicamente aspiracional. En estos temas, como en muchos otros, hay muestras de la disfuncionalidad del Estado mexicano, al que le es urgente una recomposición para que en el futuro ningún túnel esté mejor construido que nuestras instituciones y la fuga de un capo deje de ser solo un escándalo entre muchos.