Ante el espejo

3 de 3 y la clase política

"Quis custodiet ipsos custodes" (¿Quién vigilará a los vigilantes?),

Décimo Junio Juvenal.


Toda sabiduría humana está a favor de la honestidad e integridad y eliminar la corrupción e impunidad en cualquier ámbito público o privado de nuestra civilización, más aun en el gubernamental; sería irracional si ciudadanamente no se apoya y suicida si políticamente no se respaldará. La reciente "iniciativa ciudadana de Ley General de Responsabilidades Administrativas: Ley 3 de 3" impulsada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) es una propuesta más integral que en mucho ayudaría a combatir éstos males. Se muestra como un principio de apertura en el ámbito público, con dimensiones metodológicas mucho más bastas y estructuradas, que indirectamente combatirá la exclusión, la pobreza y la desigualdad. Debiendo garantizar el aprovechamiento compartido de sus beneficios mayor y mejor: publicidad, información, responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas.

Toda sociedad tiene como fin a la felicidad, sin parcialidades mucho menos excepciones; la alegría de todos. El liberalismo tiene como grandes bondades a la libertad, la igualdad y la seguridad jurídica; el capitalismo –debidamente regulado- provee un libre mercado que premia el trabajo y reconoce el esfuerzo individual y o colectivo. El Estado constitucional democrático de derecho armoniza y hace eficaz derechos humanos, fundamentales y garantías individuales. El espacio público y privado hayan su equilibrio en la adecuada gobernanza.

Desde siempre, la oportunidad de ocupar un cargo público implica grandes responsabilidades que desde luego trae consigo enormes ventajas no sólo de emolumentos, como la satisfacción del desarrollo personal, la materialización de proyectos colectivos, etc. El desempeñar un encargo público de primera línea en los Poderes Públicos (ejecutivo, legislativo y judicial), Niveles de Gobierno (federal, estatal y municipal) u Organismos Constitucionalmente Autónomos (Banco de México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Instituto Nacional Electoral, etc.) significa que en dicha función se está al frente porque se garantiza el que se obtienen las mejores soluciones, planes y resultados (político-sustentables) que con cualquier otra persona u opción que estuviese al mando podría hacerlo. De allí el nivel y calidad de liderazgo educado, culto, inteligente, comprometido, honesto, eficaz, brillante, ético, innovador, etc. llamado a dirigir y a gobernar por su elevada especialización.

La dirección política corresponde a los gobernantes -y no sólo los electos de forma directa o popularmente- su espacio de ejercicio es absolutamente público, por el contrario, los comandados políticamente son los gobernados y su ámbito de actuación es preponderantemente íntimo, privado y menormente público. Una sociedad abierta debe ser menos apática e indiferente, por el contrario ha de estar bien informada y organizada en su participación, con mayor experiencia razonada en su decisión.

Sin lugar a dudas, la propuesta del IMCO es muy perfectible normativamente, sin embargo, es un gran comienzo para que los postulados fiscalizadores de la "accountability" y la "answerability" vigentes ya como "soft law" en buena parte de nosotros invitan a nuestra clase política a que se legitime más.