Ante el espejo

Tiempo-eje

"No dejes que el ruido de las opiniones de otros, apague tu propia voz interior..."

Steve Jobs.


En nuestro mundo de vida, tenemos un terreno común y corriente de pluralidad de tradiciones y creencias, en el que existe una sola triada de comunicación seria e ilimitada entre nosotros: a) la claridad de pensamiento, b) la veracidad y, c) un saber fundamental. Esta tercia compartida nos revela una fe de autoafirmación por una existencia noble, virtuosa y feliz para todos; sesgo o "continuum" de solidaridad que no se agota en las representaciones y las instituciones estatales o sociales, sino que trascienden hasta llegar a lo familiar y personal. Fundamento místico de pertenencia que como deber de aplicación, hace posible la integración subsidiaria de la comunidad.

No cabe duda que son muchos los grandes problemas que enfrentamos como aldea global, independientemente de las perspectivas en que éstos se observen; consciencia profunda y firme resolución requieren para atenderlos y resolverlos. Desde el plano estatal-nacional es atingente abordar: a) nuestra pequeña base y baja recaudación de impuestos, b) los bajos precios del petróleo y, c) la depreciación del peso frente al dólar; por los que refiere a un plano social-interno: a) la limitada oferta laboral, b) el bajo ingreso que frena el consumo y, c) la inseguridad, la violencia y el narcotráfico; desde un plano gobernantes-gobernados: a) la corrupción y b) la impunidad. Son tareas aún pendientes que una vez resueltas, nos transitaran a un estadio de bonanza bio-sico-social de primer mundo; traducido en una mejor calidad de vida.

En nuestra era posmoderna no cabe duda -y para fortuna nuestra- que como sociedades abiertas en la esfera de lo público han triunfado los modelos del "libre-mercado" y el "constitucionalismo-democrático", pero por lo que hace a la esfera privada el "individualismo-narcisista" han potenciado la frivolidad, la apatía e indiferencia, frente a los asuntos centrales y periféricos de la colectividad. La convicción de emprendimiento e innovación en la educación, ciencia-tecnología y cultura parecen ser temas no tan prioritarios, frente a la seducción de lo efímero como el consumismo y la civilización del espectáculo.

Tenemos la enorme y particular responsabilidad de encontrarle cabida –razón y destino- a las generaciones "y" (millennials) y "z", no negarles la posibilidad de futuro –vitalidad y trascendencia- en nuestra dinámica de gobernanza. Combatir la desigualdad y la pobreza, no desperdiciar el enorme capital humano que tenemos, pues sería una auténtica ceguera moral el no transitar a una más y mejor (racional justa y equitativa) sociedad. En éstos "tiempos hipermodernos" se están concentrando y coincidiendo con una multitud de procesos y hechos decisivos que habrán de demostrarnos nuestra unidad como género humano. A lo largo de nuestra existencia encontramos temas de estudio y trabajo, muchas veces no los escogemos sino como en el alea del tiempo provienen de circunstancias imprevistas, sin embargo, hay un fuerte vínculo de necesidad para que en consonancia espiritual nos avoquemos a enfrentar los retos que plantea este "tiempo-eje".