Ante el espejo

Resultados después de la jornada electoral

Con la jornada de votaciones se puso a prueba la Reforma Electoral con resultados que merecen ser analizados. Desde un principio los especialistas anticiparon el riesgo de un Instituto Nacional Electoral (INE) "obeso", al que la centralización de funciones podía atrofiar. Dos temas llamaron la atención –la capacitación y la fiscalización– que ahora podemos calificar a la luz de los hechos como un rotundo fracaso.

La capacitación, reasumida por el INE en los albores del proceso electoral, no entrega buenas cuentas. Más del 50% de los funcionarios de las mesas directivas que fueron insaculados no acudieron a su casilla o llegaron demasiado tarde. En todos esos casos fueron ciudadanos que ya estaban formados quienes realizaron la función de recibir y contar los votos sin haber sido preparados para ello.

La fiscalización, que es fundamental antes, durante y después de la jornada electoral, es otro de los tópicos que merecen un análisis profundo. El INE decidió no delegarla a los OPLES, sabedor de que representa una labor titánica por el volumen de información y documentación a revisar. Al retraso en la puesta en marcha del sistema de contabilidad en línea se tiene que sumar el desfase y las modificaciones en los plazos para la presentación de los informes, además de casos como el del Estado de México en el que iniciamos las campañas sin haber dictaminado los informes de precampaña.

En cuanto a la conformación de las fuerzas políticas, es de destacarse la pérdida del registro de dos partidos nacionales: el PT, que obtuvo 2.99% de la votación válida emitida –y que hará hasta lo imposible en las instancias jurisdiccionales para llegar a 3%– y el Humanista, que apenas llegó al 2.25%. Un aspecto relevante es que los votos nulos alcanzaron el 4.76%, lo que implica un porcentaje mayor al de los dos partidos mencionados, además de Encuentro Social y Nueva Alianza que superaron el límite y conservarán el registro.

Entre los aspectos positivos encontramos a las candidaturas independientes en las que se registraron triunfos importantes. Además de Jaime Rodríguez, "El Bronco", quien obtuvo la gubernatura de Nuevo León, encontramos a Manuel Clouthier, que logró una diputación federal por Culiacán, Sinaloa, al reunir 42.3% de los votos; César Valdés con 41% de votos será alcalde de García, Nuevo León (ayuntamiento que el electo gobernador de Nuevo León, ya presidió entre 2009 y 2012); Pedro Kumamoto, ganó con 37.6% de votación un distrito local en Zapopan, Jalisco. En Comonfort, Guanajuato, Alberto Méndez conquistó la presidencia municipal con 29.3%; y la capital michoacana, Morelia, será administrada por Alfonso Martínez. Hay un bajo número de victorias independientes pero pueden ser la opción en el futuro.

Es indudable que concluido el proceso electoral vendrá una nueva reforma que sintetice las exigencias de las fuerzas políticas y el nuevo mapa electoral. Ante ello tendrá que ser modificado el esquema de coordinación entre el INE y los OPLES, aunque esto signifique regresar al pasado para volver a hacer bien lo que pensábamos que había sido superado.